El Atlético con muy poco fútbol y ocasiones logró hacer un gol mientras el Celta evidenció sus notables carencias arriba
29 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El Celta no pudo alcanzar las semifinales de la Copa del Rey. El gol, o la falta de esta cualidad que atesora su rival, inclinó la balanza en esta eliminatoria. El conjunto vigués fue mejor, más equipo, pero no tuvo la definición que atesoró su rival que con muy pocas oportunidades fue capaz de hacer dos goles en esta ronda.
El mismo once que en Madrid
Ambos equipos volvieron a ser fieles a su estilo. De salida Eusebio lo tenía claro. Si en el Calderón logró bailar al Atlético con unos jugadores, en Balaídos iba a apostar por los mismos. La diferencia podía venir dada por el marcador de la ida pero no fue así. Los colchoneros siguieron a lo suyo. Plantean partidos rotos en los que cinco defienden y cinco atacan. Buscan el contragolpe hasta cuando, como ayer, tienen necesidad de ir a por la victoria. En esa anarquía Assunçao, que no había jugado en Madrid, y Tiago debían hacer de bisagra. Daba igual el resultado, el equipo de Quique Sánchez Flores solo juega a lo que sabe, y su rival también.
El error de Noguerol
La clave del buen hacer celeste en el Manzanares fue no dar ni una sola concesión. Un diez en concentración. Un error ante uno de los mejores ataques del fútbol europeo se paga muy caro. Lo tuvo Noguerol y Diego Forlán lo aprovechó. El delantero que en su día pudo fichar el equipo vigués, antes de recalar en Manchester, demostró que con sus cualidades hasta un equipo vulgar puede lucir. El uruguayo toca lo justo como para desequilibrar a sus marcadores, y después define como lo que es, uno de los grandes.
Necesidad de morder arriba
Con Papadopoulos de camino, Gastón Cellerino en la grada, y Joselu en el banquillo, Eusebio solo tenía una opción para darle gol a su equipo. La variante de Iago Aspas en ataque se había quedado escasa y el moañés se quedó en el vestuario al descanso para que entrase el de Silleda. Al técnico no le convenció la salida de sus jugadores tras la reanudación, y quiso darles algo más con Toni por Botelho. Le salió bien porque hubo más sensación de peligro pero solo eso no bastaba.
El tercer palo de Joselu
El canterano celeste no está teniendo suerte. Volvió a hacer un buen partido pero el gol no le sonrió. En una gran acción de Trashorras un escorzo de Joselu terminó con el balón en el larguero. Es el tercer palo que encuentra en sus tres últimos partidos. En Huesca y contra la Real también se encontró con los postes. Lo hizo todo para marcar pero aún no tiene la pegada de un jugador tan veterano como puede ser Diego Forlán.
Poco bagaje a balón parado
Una de las cualidades que ha atesorado el Celta en esta campaña en Segunda División es lo mucho que rentabiliza sus jugadas a balón parado. Ayer a pesar del elevado número de saques de esquinas y faltas laterales a favor, no hubo forma de que pudiese sacar provecho de estas acciones que tantos réditos le han dado.