Navajeo en el PSdeG

VIGO

Las baronías y las disputas resurgen ante la falta de un liderazgo claro, que lleva incluso a Touriño a soñar con volver

07 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Disputas ourensanas al margen, difícil resulta encontrar en estos momentos a un alcalde del PPdeG arremeter contra otro homólogo de su partido. Tampoco en el BNG, pese a su latente división interna, las luchas entre cargos institucionales protagonizan la vida pública de la organización. Pero además, en ambas formaciones es casi imposible hallar fisuras y contradicciones en el discurso sobre el futuro de las cajas de ahorros gallegas. Está claro que populares y nacionalistas defienden la fusión, pero, ¿y los socialistas? Pues, con una frase acaban de resumir su postura, el grado de idea conjunta de país y su actual coordinación. «Me importa un bledo el alcalde de Vigo y sus opiniones», espetó esta semana el regidor socialista de A Coruña, Javier Losada, resumiendo así en tres segundos cuál es la situación interna del PSdeG.

Un alto cargo de los socialistas gallegos reconocía ayer que su partido vuelve a asemejarse a aquella jaula de grillos de finales de los noventa en la que no había liderazgo y en la que todos los alcaldes hacían valer su peso territorial por encima de un proyecto común, que al final desembocó en la mayor derrota del PSOE en Galicia dejándolo Abel Caballero por debajo del BNG en el Parlamento por primera vez en la historia.

La guerra incivil que vive de nuevo el grupo parlamentario, fraccionado en pachistas, abelistas, coruñeses, touriñistas, pontevedreses, desnortados y los que esperan a que algún día pase algo, evidencia el mal estado de un partido que quiso cerrar tan rápido su crisis electoral que se ha metido en otra más grande y difícil de solucionar. Varios integrantes de la cúpula reconocen que ese escenario está propiciando que incluso Emilio Pérez Touriño esté dando muestras de salir del letargo en el que se sumió desde marzo, abrigando en serio la posibilidad de volver a intentar coger las riendas de la organización en la que apenas convive desde la victoria de Alberto Núñez Feijoo.

Pero si los movimientos del ex presidente de la Xunta están acaparando las conversaciones internas entre los mejor informados del PSdeG, el guión que está siguiendo el alcalde de Vigo está presente en todos los niveles de la misma organización. En su propio partido se preguntan qué mueve a Caballero a lanzarse a la calle; a dividir a su gobierno; a practicar tácticas de presión ajenas a la política moderna, con tal de sumar apoyos; a evidenciar de una manera tan clara la falta de unidad en el PSdeG y propiciar con ello que los socialistas hayan dejado de nuevo la centralidad parlamentaria en manos del BNG para crear una nueva alianza con el PP, como en su día alcanzaran Beiras y Fraga.

Por todo ello, los dirigentes socialistas gallegos están preocupados, saben que en poco tiempo tocará la hora de las municipales y que el localismo exacerbado al que juega Caballero, como mucho, le vendrá bien a él, pero no al conjunto del PSdeG, que ya bastante tendrá con descontar el efecto crisis e indefinición gubernamental de sus expectativas electorales.

Dan por hecho que a Caballero le importa el partido y Galicia el mismo bledo que para Losada significa el alcalde de Vigo, pero bledo por bledo, a los que no le va a importar el PSdeG es a los votantes y eso está aumentando la preocupación en la cúpula de los socialistas, que cada vez ven más negro el futuro.