Finca do Conde ha hecho correr ríos de tinta y en estos momentos es un proyecto totalmente anulado, por lo que su demolición no es imposible, aunque si improbable. En el supuesto de llegar a esta situación el Concello vigués correría un grave riesgo ya que tendría que abonar en indemnizaciones más de 300 millones de euros, una cantidad fuera de su alcance y que supera su presupuesto anual.
Pese a ello el actual gobierno decidió semanas atrás dejar todo en suspenso para modificar el Plan Xeral exclusivamente en este ámbito. Teniendo en cuenta que casi todo el recinto está ocupado el margen de maniobra de los técnicos es escaso a la hora de planificar algún tipo de cambios.
Supuestamente la urgencia en llevar a cabo esta modificación es elevada, pero no se tiene noticia de que se haya iniciado ni tampoco contratado a un equipo externo, como se había previsto.
En cualquier caso, la tramitación consumirá al menos un año, por lo que con seguridad Finca do Conde seguirá sin licencia en mayo del año próximo, fecha de celebración de las elecciones municipales, que pudiera ser el verdadero objetivo. Sin embargo, la decisión no fue objetada en público por la oposición popular.