«Conoce hasta a las novias de los jugadores», dijo López Garai en el momento de hacerse oficioso su fichaje por el Celta. Y es que Paco Herrera pasa por ser una base andante de recopilación de datos. Por algo compartió vestuario y mesa de trabajo con Benítez en los días gloriosos más recientes del Liverpool.
El barcelonés que dirigirá el proyecto ascensor del Celta el próximo curso no para desde que en los albores de los noventa se estrenase como técnico en las categorías inferiores del Badajoz. En el conjunto pacense comenzó a construir una personalidad en donde destaca su conocimiento del medio (lo sabe todo sobre su plantilla dentro y fuera del campo), de la categoría, especialmente de la Segunda División, y también un carácter ganador. En lo personal, muchos apuntan a un perfil semejante al de Eusebio. Tiene don de gentes.
Además, está acostumbrado a trabajar con gente joven. Dirigió al equipo reserva del Liverpool durante su estancia en la Premier y cuando ya tenía programadas unas vacaciones deportivas por primera vez en su vida, decidió aparcarlas para enrolarse en el Villarreal B, equipo que llegó a colocar a las puertas del ascenso. «Trabajar con gente joven es un reto ilusionante», dijo en el momento de tomar posesión en el filial del submarino amarillo.
En clave futbolística, muchos le asocian con Lotina. Orden y trabajo como base, pero también gusto por el buen fútbol. En esta trilogía ha intentado moverse en la decena de equipos en los que ha estado enrolado hasta la fecha.
Quizás su asignatura pendiente sea brillar como tenor en un cuadro con aspiraciones. Le falta un éxito que le permita desprenderse de la alargada sombra de Benítez o de sus días periquitos. ¿Será en Vigo?