Pasando de todo

VIGO

02 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Valedor do Cidadán ha concluido que la concejalía de Urbanismo es «hostil y entorpecedora» ante sus reclamaciones. Según Luis Espada, este departamento no tiene «ni la deferencia de responder» cuando les hace alguna consulta. De 16 expedientes iniciados en el 2008, trece están a la espera de respuesta, al igual que siete del año pasado y otros seis del actual. En Urbanismo, por decirlo llanamente, pasan de todo.

El lunes, ante el pleno municipal, Espada expresó sus quejas. Y el concejal del ramo, José Mariño, respondió con diligencia: «Tomo nota de las críticas». La frase viene a significar que las palabras del Valedor, tras ingresar por uno de sus pabellones auditivos, y jugar con el yunque, el caracol y el estribo, abandonan el cráneo saliendo por el pabellón auditivo opuesto. Para no desentonar con su departamento, Mariño también pasa de todo.

Lo raro es que Espada se sorprenda de que Urbanismo no conteste. O que su actitud sea «hostil y entorpecedora». Porque esto ya lo sabe cualquier vigués que haya tenido que hacer cualquier gestión con esta concejalía. Conseguir una licencia para cualquier obra menor puede ser una empresa de dimensiones homéricas.

Sirva como ejemplo la Agencia Europea de Pesca, situada en su flamante edificio de la calle García Barbón. En esa babel de funcionarios comunitarios, tuvieron la legítima ocurrencia de colocar en la fachada un mástil de banderas, para que luciese la enseña azul estrellada de la Unión. Solicitada la licencia ante Urbanismo, hubieron de esperar dos años para obtenerla. No queremos imaginar los sesudos debates y reflexiones que generó, durante más de 24 meses, un tema tan complejo como colocar una banderita.

La administración comunitaria, con su fama de lenta y burocrática, ha debido de sentir un gran alivio. En una ciudad del norte de España, existe una institución mucho más pelma. No se descarta que, en el futuro, vengan funcionarios de Bruselas a Urbanismo de Vigo, a hacer prácticas y depurar su sofisticada técnica leguleya y dilatoria.

Lo peor del caso es que, ya que Urbanismo se toma su tiempo para resolver cada cosa, se supone que el resultado debería ser bueno y jurídicamente seguro. Pero, no. Cada semana aparece en los medios una nueva sentencia judicial contra una decisión urbanística de Vigo.

Pero este despropósito era previsible. Basta ver la propia sede de la Gerencia de Urbanismo, situada en un edificio construido ilegalmente, sin la oportuna licencia, en las mismas narices del ayuntamiento. Y que, una vez rematado, lo tuvo que comprar el Concello para legalizarlo. Por no mencionar, las dos infraviviendas chabolistas que el inmueble tiene adosadas. Si no eres de Vigo y te lo cuentan, es que no te lo crees.