Ha habido llamas, pero el fuego de los escaladores no se ha avivado, en una de esas etapas en las que parecían darse todos los condicionamientos necesarios para ver argumentos importantes de los mejores corredores de la prueba. Entre las cenizas de una batalla que se presumía complicada, pero que no se dio, hubiese podido surgir algún argumento con el que Alberto Contador tentase a Andy Schleck. Nos quedamos empotrados en un espejismo.
L0a etapa la ganó el francés Christophe Riblon, él último corredor que quedaba de una escapada que se formó en el kilómetro 66 de la etapa y que llegó a la meta.
Andy Schleck y Alberto Contador reviven duelos que han hecho historia en el Tour. Son dos figuras de porcelana fina, que tienen en las pendientes de las montañas su terreno de expresión. El líder aguanta; Menchov y Samuel, a pesar de los 14 segundos de ventaja que consiguieron, también se mantienen, que de eso se trata, de aguantar, porque atacar, lo que se dice atacar, solo lo hizo Contador hasta que vio que su sombra no se inmutaba. Comprendió el líder de Astana que podía estar atacando todo el día y Schleck seguiría pegado a él. Cuando se ataca se corre siempre un riesgo: que al tercer intento, alguien te remache y te deje pegado a la carretera, sin esperanzas. Y Contador, con la mente lúcida en esos momentos se dedicó a estar, incluso a pararse.
No hubo un ciclista de Astana que no trabajase. Quemaron todo lo que tenían, en distintos terrenos, hasta dejar una selección con Samuel Sánchez, Rodríguez, Menchov, Van den Broeck, Gesink y los inseparables Contador y Schleck en cabeza. Los mandamases en la general están muy igualados en la montaña. Tanto, que el debate de cara a la llegada al Tourmalet ya está abierto. ¿Quién dejará a quién?
Eso es lo que le queda a este Tour, además de la tercera plaza en el podio. Samuel Sánchez está cubriendo el Tour de su vida. Menchov está donde siempre que se encuentra bien, colocado. Los demás se limitan a ir, cómo pueden. Andy Schleck y Contador hacen su carrera. Cedieron unos segundos a Menchov y a Samuel Sánchez, un juego peligroso en un escenario complicado, los Pirineos, en su primera toma de contacto.
Ni Contador ni Schleck van a poder estar en las cuatro etapas pirenaicas al mismo nivel. Ni ellos ni nadie van a conseguir esa cuadratura del círculo. El que aproveche mejor esa situacion se llevará el Tour. eso sí, a Contador, siempre le quedará la crono final.