La dirección del PSdeG teme que Caballero tense la cuerda con el BNG antes de tiempo para buscar un gobierno en solitario
08 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El verano se presentaba tranquilo, y por eso gran parte de la dirección del PSdeG se había entregado al recorrido de escogidas fiestas gastronómicas en las que dejar caer mensajes y a la publicación de ocurrencias en los muros del Facebook, para no perder el contacto. Pero la calma es un bien escaso y no hay peor sobresalto que los que se generan dentro de casa. Ya la última encuesta del CIS en la que se apuntó un crecimiento en la intención de voto en favor del BNG desató decenas de comentarios cruzados entre los miembros de la cúpula socialista gallega, y por eso se concluyó que lo mejor sería no provocar a los nacionalistas en los próximos meses. Pero basta que se fije una línea a seguir para que al final pase todo lo contrario.
En pleno análisis del virtual ascenso electoral del Bloque, al ex conselleiro de Presidencia del bipartido, José Luis Méndez Romeu, se le ocurrió lanzar una campaña contra el mantenimiento de los pactos con los nacionalistas, pese a que él, junto a Dolores Villarino y Ricardo Varela, fueron los que negociaron el acuerdo que acabó en boda en la Xunta en el 2005. Romeu aboga incluso por dejar gobernar al PP donde sea la lista mayoritaria tras las municipales del 22 de mayo, pues defiende que solo así será posible el rearme del PSdeG. Su entonación del solos y en la oposición mejor que mal acompañados en el gobierno, hizo trizas la paz veraniega de los dirigentes socialistas, pero un destacado miembro de su dirección confiesa que todavía están más preocupados por lo que está pasando en Vigo.
Mantiene el interlocutor, que la reedición de la alcaldía de Abel Caballero está garantizada y por ello no entienden el enfrentamiento que PSOE y BNG han empezado a librar en la ciudad, supuestamente solo por el albergue de los indigentes.
La dirección del PSdeG sospecha que la verdadera intención de Caballero es la de seguir los pasos del alcalde de Lugo, José López Orozco, y tratar de gobernar después de las elecciones en solitario aunque no alcance la mayoría absoluta. Esa creencia, que se ha hecho llegar a Pachi Vázquez, es considerada como una estrategia precipitada a día de hoy. «Debería de tratar de presentar un gobierno extremadamente unido y solo así minimizará la existencia del BNG en su Gobierno, ya que con la confrontación les da alas y no hace más que dividir o espantar al voto de izquierda», señala como resumen de las reflexiones escuchadas en estos días entre sus compañeros, el preocupado miembro de la dirección del PSdeG. «Si alcanza los 11 o los 12 concejales ese será el momento de echar un órdago al BNG y tratar de evidenciar si prefieren una alcaldesa del PP o apoyar al PSOE, aunque sea solo a cambio de pactos puntuales. Pero ahora no es el momento de tensar la cuerda, ya que si lo hace solo se lo pondrá más difícil a él mismo», añade el mismo testimonio, que teme que el efecto Orozco en Caballero no haya hecho más que empezar.