Javier Guerra prodiga entre los suyos el mensaje de que le gustaría volver ya a su actividad privada, pero Feijoo no le deja
15 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Cuando se convirtió en el azote del ministro Miguel Sebastián en el Congreso, Javier Guerra, ya mascullaba su intención de abandonar la política para volver a su exitosa carrera empresarial. Una cosa había sido compaginar sus viajes a la capital para asistir a las sesiones de la Cámara Baja y al mismo tiempo mantener viva su cartera industrial, pero otra distinta y mucho más absorbente era convertirse en sombra del ministro de Industria.
Pero aquel marcaje al ministro de Zapatero le llevó a convertirse en el fichaje vigués de Alberto Núñez Feijoo para su gabinete. Ahora, a poco más de un año de su toma de posesión, a Guerra le asalta el mismo deseo que cuando estaba en Madrid: regresar a su vida empresarial lejos del ruido mediático y del control de la oposición. Y no es un deseo secreto. El conselleiro ha manifestado su hartazgo de la política delante de amigos, de jefes políticos y hasta de la prensa. Ante ellos reconoció recientemente echar de menos sus pachangas futboleras, estar inquieto por el discurrir de su marca comercial e incluso llevar más o menos tener tanto superior que le marque la pauta.
Guerra reconoció incluso hace unos días haber expresado su inquietud al propio Feijoo, reflexión, que según parece, al presidente de la Xunta no le gustó demasiado y cortó con el recuerdo al político popular vigués de que había asumido un compromiso con su partido y con Galicia sin fecha de caducidad. Así que tendrá que continuar y combatir la nostalgia.