El Concello pierde la oportunidad de unir toda la ciudad con una ruta para bicicletas a la vez que ejecuta las obras para reformar las aceras de Vigo con fondos estatales
13 sep 2010 . Actualizado a las 11:33 h.Una viandante y su hijo pequeño pasan por una zona de obras del Plan E que levanta la aceras y el menor pregunta: «¿Y por dónde van a pasar las bicis?». Hasta los niños se dan cuenta de que la modernización del pavimento ha supuesto una oportunidad perdida para tender un carril bici que cruce la ciudad desde Samil hasta Teis. Los únicos tramos de carril bici aprobados con el Plan E se sitúan a lo largo de la avenida de Castelao, en Coia, y, en el otro extremo de la ciudad, en Julián Estévez, un tramo portuario situado cerca del muelle de contenedores, por donde transita un elevado número de camiones.
A día de hoy, los ciclistas deben jugarse la vida en el centro urbano, ya que deben compartir el asfalto con autobuses, coches y motos. Son el eslabón más vulnerable del tráfico, motivo que desaconseja recurrir a este sistema de transporte ecológico como medio alternativo a la cara gasolina.
El sueño de cruzar la ciudad en bici es técnicamente viable dado que los barrios están construidos sobre grandes avenidas asentadas en planicies y que siguen el curso de las laderas. Por ello, se puede ir de Teis a Samil por tramos llanos o de pendiente suave, lo mismo que desde Travesía de Vigo a la Plaza España o de la calle Venezuela a Camelias. Del mismo modo, se puede circular en bici desde el inicio de García Barbón hasta Pi y Margall, la plaza de América y el parque de Castrelos por un terreno prácticamente llano y que no supone ningún esfuerzo para el ciclista. La clave del éxito es habilitar rutas llanas porque en el transporte triunfa en ciudades sin cuestas como Ámsterdam o Berlín, entre otras. Eso ha hecho de la bicicleta un transporte popular incluso entre los jubilados. La lluvia, muy frecuente en Vigo, no sería problema porque los más habilidosos son capaces de circular con una mano dirigiendo el manillar y un paraguas en la otra.
Otros trayectos, como el que va de Príncipe al Calvario, o la Gran Vía, son más complicados debido a la fuerte pendiente de las cuestas. Una orografía difícil de salvar para una persona de constitución media. Una solución pasaría por habilitar un bono descuento para que los ciclistas puedan subir y bajar a su antojo de los autobuses de Vitrasa siempre que necesiten salvar los fuertes desniveles.