El PP apuesta por llevar El Castillo a otra parte de la ladera de O Castro

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes VIGO/LA VOZ.

VIGO

La oposición quiere que el gobierno municipal tome una decisión antes de que el edificio se arruine del todo

04 oct 2010 . Actualizado a las 12:09 h.

El gobierno municipal de coalición entre PSOE y BNG se debate desde hace dos años entre instar el derribo del antiguo restaurante El Castillo, como proponen los nacionalistas, y su mantenimiento y recuperación como sede de recepciones del Concello, tesis defendida por los socialistas. Mientras se llega a un consenso que parece imposible el edificio camina hacia una ruina acelerada debido al vandalismo que sufre desde que se encuentra vacío.

La oposición popular lleva tiempo pidiendo una solución, sin que el bipartito municipal acepte pronunciarse. Por este motivo la responsable de Patrimonio Histórico en la oposición, aporta una salida intermedia. A juicio de Elvira Larriba «mantener El Castillo pegado a la muralla es una barbaridad ya que impide su recuperación». También tiene claro que es un edificio «con un valor emotivo muy importante para muchos vigueses».

Por este motivo piensa que el Concello debería estudiar la viabilidad de trasladarlo «a otra ubicación en la falda del monte de O Castro, a un lugar con vistas donde pudiera reconstruirse. De esta forma se podrían recuperar las murallas en su concepción original y el edificio seguiría existiendo en un emplazamiento similar».

Esta salida, que Larriba no duda en calificar de «solución ideal», tendría que esperar según la edila popular «hasta que hubiera un momento económico adecuado para llevar a cabo una obra de estas características». En otras palabras, que en una situación de crisis «sería difícilmente justificable» destinar dinero público a un proyecto de este tipo.

La oposición es consciente de que hay presiones de colectivos que demandan una solución para la histórica muralla, cuya recuperación en su estado original es imposible manteniendo el edificio en su situación actual. Por eso el PP sugiere explorar una salida que de tener éxito podría dar satisfacción a dos posturas enfrentadas. No obstante, Larriba tiene claro que para ello es preciso mantener el edificio en buen estado, algo que de momento el Concello no ha logrado.

De hecho la apariencia actual de El Castillo es tan lamentable que guarda semejanza con los destrozos que ha sufrido La Panificadora. La diferencia es que la antigua fábrica ubicada junto al Concello lleva treinta años inactiva y abandonada y el restaurante del Castro solo tres.