Los polos opuestos casi se tocan

X.R. Castro VIGO/LA VOZ.

VIGO

A veces los extremos se tocan. O casi. El Celta B impuso su condición de líder y terminó ganando al colista Cacereño, fue lo hizo después de un pésimo partido y aliado con la fortuna. Jota, el jovenzuelo de 19 años que crece a velocidad endiablada, buscó la portería con un disparo envenenado cuando el reloj se comía el partido, y en su trayectoria el esférico golpeó con virulencia la espalda de un defensor y terminó dentro de la portería. El único final posible para un partido víctima de los despropósitos.

Porque salvo un tímido arreón inicial con dos ocasiones casi consecutivas, el líder se perdió en un cúmulo de malas entregas, de pérdidas de balón peligrosas y de facilidades defensivas que poco a poco permitieron a un rival bien plantado hacerse con el centro del campo e incluso enseñar los dientes en alguna contra. De hecho Sergio Álvarez hizo la parada de la mañana en un disparo a bocajarro y en el área pequeña de Juanín que el meta de Catoira envió a córner con una mano salvadora.

Milo comenzó a mover el banquillo después del descanso. Recurrió a su solución de emergencia. Apostar por su único nueve definido para tener una referencia. Y aunque Eder no fue la panacea, poco a poco el partido comenzó a estirarse y el Cacereño a acusar al esfuerzo. Aún sin crear ocasiones reales, las dosis de peligro iba en aumento.

Tuvieron que ser los accidentes los que salvaran al filial céltico en la plomiza mañana. Un disparo sin aparente peligro de Sergio Rodríguez no solo estuvo a punto de acabar en gol, sino que supuso la lesión (de tobillo) del meta visitante. Rene dejó su puesto a Arturo y en la segunda jugada que le tocaba defender vio como un defensor desviaba el tiro de Jota y el balón iba para dentro.

A la desesperada, el colista disfrutó de una última ocasión en un balón colgado sobre la guarida celeste. Mauri cayó dentro del área tras una indecisión celeste, pero lejos de pitar penalti en medio de la reclamación del Cacereño, el árbitro dio fuera de juego. El partido terminó con los visitantes rodeando al colegiado. Un clásico mientras el Celta B se retiraba al vestuario con cinco puntos de renta sobre el segundo clasificado. Es el mejor de los 80 equipos de Segunda B.