El pueblo sin barrenderos

L.Míguez MONDARIZ BALNEARIO/LA VOZ.

VIGO

Mondariz Balneario presume de aceras relucientes sin personal municipal de limpieza. Sus escasos 700 vecinos también carecen de agentes de la policía local

02 nov 2010 . Actualizado a las 13:57 h.

Ni una colilla. En condiciones normales, pasear por Mondariz Balneario es un ejercicio que casi se podría hacer descalzo. Nada de envoltorios repartidos por las aceras, papeles junto a los parques o pipas desperdigadas bajo los bancos. Aunque lo llamativo no es la pulcritud de sus vías, sino que lo consigan sin contar con un solo barrendero en la plantilla del Concello. «Lo principal es que los vecinos no ensucian, todos están concienciados para mantener el pueblo limpio», presume su alcalde, Jose Antonio Lorenzo.

Las escobas municipales solo aparecen cuando los cambios de estación obligan a retirar las hojas y otros desperdicios naturales. Para prevenir que a algún visitante se le escape el último recibo del banco, existen curiosos carteles repartidos por sus escasos 2,5 kilómetros cuadrados de extensión que invitan a los viandantes a ser respetuosos con las flores, con la limpieza de la zona y con el entorno en general. Si, pese a todo, alguien insiste y prefiere prescindir de las papeleras y arrojar al suelo el resto de la merienda, entra en acción el regidor popular. Demostrando una entrega ejemplarizante, Jose Antonio Lorenzo no duda en encargarse de recoger cualquier residuo que encuentra en su municipio durante sus paseos diarios de dos horas por el concello, en el que lleva el bastón de mando desde hace 27 años (aunque estuvo un lustro trabajando anteriormente como concejal). «Los fines de semana me levanto temprano y camino a primera hora para vigilar que no haya ningún papel tirado», recuerda este responsable del PP.

No está solo en esta tarea, sin duda su principal aporte lo realiza en el colegio, ya que en sus visitas intenta inculcar a los niños ese amor por la limpieza del ayuntamiento que tanto le caracteriza. Además, ahora trata de extender la lucha a los carteles de anuncios que proliferan en el mobiliario público, una pelea complicada para la que cuenta con la ayuda de la concesionaria del servicio de recogida de basuras, que se encarga de la limpieza de los contenedores.

Ahorro

El ahorro que supone el carecer de barrenderos o agentes de policía, un servicio también inexistente, es todo un alivio, sobre todo si se tiene en cuenta que los presupuestos municipales rondan los 700.000 euros. Aunque lo cierto es que no suele ser un quebradero de cabeza en los ayuntamientos con escasa población.

Así ocurre con Arbo, cuyo censo no llega a los 4.000 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística. El personal que limpia las calles varía según las ayudas que lleguen desde la Diputación o la Xunta. «Depende de las épocas, normalmente puede haber dos personas aunque muchas veces el Gobierno presta ayudas para aumentar la cifra. Gracias a estos convenios llega gente que realiza labores de jardinería, limpieza o mantenimiento», recuerda el teniente de alcalde, Horacio Gil.