Las miradas de Llanos

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

12 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Son los que encontrará el lector en el último libro firmado por el colega Gerardo González Martín. En Ángel Llanos. Cen anos da cidade de Vigo a través da mirada dunha cámara (Galaxia), el autor recoge la trayectoria vital y profesional (una mínima parte, porque para toda se necesitaria una enciclopedia) del decano de los fotógrafos vigueses.

Quería ser médico o, en su defecto, marino mercante, pero habiendo nacido entre cámaras, placas y líquidos de revelado, estaba claro que Ángel Francisco Juan Llanos González seguiría los pasos profesionales de sus mayores. El estudio ha sido, desde la cuna, su vida. Curiosamente, su estreno como retratista fuera del estudio, como recuerda siempre, fue con un muerto. En aquellos felices 20 era habitual que los deudos encargasen una instantanea como recuerdo. El último trabajo que ha firmado, en este caso con cámara digital, ha sido un amplio reportaje sobre su barrio, Coia, que tenía intención de mostrar en una exposición.

Ochenta años de profesión (los achaques de la edad le obligaron a retirarse hace dos años, con 93), se traducen en un impagable archivo, al que hay que sumar las imágenes captadas por su padre y su abuelo. En suma, más de 25 lustros de la historia reciente de Vigo, esa en la que tanto disfruta buceando el amigo Gerardo.

No ha habido campo que le haya sido ajeno a Llanos, tampoco el de la prensa. Sin ir más lejos su nombre estuvo unido a esta casa durante décadas. Entre las muchas definiciones que se han hecho de él, González Martín recoge, entre otras, la de Fernández del Riego: «É o fotógrafo nato. Coñece como poucos a realidade viguesa, os seus encantos, ou o seu ritmo de creación na industria e no comercio».

Como no podía ser de otra forma, el libro de Gerardo es eminentemente gráfico. Hojeando sus 258 páginas puede uno descubrir cómo era Vigo en los 20, los 30, los 40..., en definitiva el camino andado hasta llegar al siglo XXI. La visita de Alfonso XIII, al que un jovencísimo Llanos (12 años) paró en seco con un gesto porque era difícil seguir su apresurada zancada, el trabajo en las fábricas de salazón, la construcción del Fraga, la fundación del Celta, la primera visita de Don Juan Carlos y Doña Sofía ...