El Celta calibra su poder de reacción para no perder el paso del ascenso

Xosé Ramón Castro
X. R. Castro VIGO/LA VOZ.

VIGO

Víctor Vázquez y Murillo en los laterales, únicas novedades en el once de los inquilinos de Balaídos

21 nov 2010 . Actualizado a las 03:29 h.

El Celta pone a prueba su estatus. La capacidad de responder a un golpe con otro golpe. De comportarse como un aspirante a todo en definitiva. Después de caer en la jornada inaugural dio un golpe de efecto y encadenó seis victorias consecutivas, después de caer en Pucela necesita superar al Albacete para despejar dudas, demostrar que Balaídos también puede ser un fortín y mantener el pulso, porque ayer tanto el Salamanca como el Rayo ganaron con solvencia como locales. Tan solo perdió el Betis, pero los verdiblancos no son un adversario directo en estos momentos. De entrada comenzará el partido como quinto clasificado.

La historia no invita al optimismo, pero sí el presente. Nunca los manchegos han caído en Vigo, pero once puntos en todo lo que va de Liga confirman que viven su participar travesía en el desierto. No obstante, nadie les ha podido golear y han sido capaces de ganar al Betis y empatar en Valladolid. Argumentos suficientes para cortar cualquier brote de confianza en el bando céltico.

El Celta de esta tarde será un equipo sin bandas. Le faltan sus dos laterales titulares y aunque los recambios ofrecen todas las garantías, bastante tendrán con defender sin buscar la línea de fondo rival. Murillo se reconvierte a la izquierda por segunda vez en tres semanas y Víctor Vázquez vive su primer partido de la era Herrera en Segunda.

No parece que este dato, a priori importante, modifique un ápice la apuesta balompédica del equipo vigués. Tampoco las cinco jornadas sin ganar van a agitar el árbol de los cambios. Tan solo los obligados. Porque en el fondo Herrera cuenta con una primera unidad definida, tanto en la retaguardia como en ataque y salvo los dos laterales todo indica que repetirá once.

En este caso es la defensa quien tiene que pasar un examen paralelo. Lleva cinco jornadas encajando de un modo consecutivo y esas licencias han restado un buen puñado de puntos a los célticos. Por eso el discurso de la semana ha sido reiterativo: Portería a cero por encima de todo. Lo dijo hasta Quique de Lucas, el paladín del juego ofensivo. A favor juega en este aspecto la miopía de los manchegos, que solo han marcado nueve tantos en once partidos.

De volver a la serie que se interrumpió ante el Alcorcón, los vigueses tendrán mucho ganado. Nunca han faltado a su cita con el gol, aunque fuera de casa se han mostrado bastante más prolíficos.

El Albacete se ampara en la historia para soñar con pescar en río revuelto. Calderón, que le debe un favor reciente al Celta (la salvación del Huesca en junio pasado) apuntó que cinco jornadas sin ganar denotaba algún problema en el rival, y por ahí intentará hacer sangre. No podrá contar con Verza en el centro del campo pero su apuesta será la misma.