Los hermanos y músicos argentinos, compañeros en Phantom Club, llevan toda la vida creciendo como artistas en paralelo, aunque cada uno desarrolla por su parte otros proyectos sonoros
29 nov 2010 . Actualizado a las 12:37 h.Frans se apellida Banfield y el patronímico de Juanma es Ons. Pero son cosas de la farándula, o mejor dicho, del balón y el barrio, porque Frans es futbolero y eligió llevar el nombre de su equipo por bandera. En realidad son hermanos y los dos llevan el apellido de las islas Atlánticas, aunque vinieron al mundo al otro lado del charco, en la capital argentina. Ambos son músicos y llevan vidas paralelas a pesar de ser tan distintos. A los 8 y 11 respectivamente agarraron juntos la guitarra con el objetivo (marcado por su madre) de ser los mejores animadores en misa. En seguida se sacudieron la losa espiritual y cuatro años más tarde estaban montando precozmente su primera banda de blues: Missouri Blues, que duró seis años, hasta que se trasladaron a Galicia en el 2002. «Musicalmente, siempre hemos hecho las cosas a la par. También estuvimos a los 15 años en un grupo de teatro en el que junto a otros dos chicos nos encargábamos de la parte musical, mientras paralelamente Frans tocaba en Los Salieri y yo en Himnos», recuerda el mayor.
El primero en llegar a Galicia fue el hermano pequeño, Frans, que recaló junto a su hermana en Tui, donde reside una hermana de su padre, que es de Brión. «Estamos acostumbrados a cargar con la mochila. Mi madre es italiana, así que llevamos la emigración en la sangre», arguyen. A los seis meses le siguió el mayor. Al poco tiempo se marcharon a Vigo, «donde encontramos nuestro sitio», afirman.
Antes de terminar de deshacer las maletas ya tenían varios grupos cada uno. Bueno, quizás estamos exagerando, pero lo cierto es que no necesitan ni pólizas, ni sellos de la administración, ni empujones de ánimo, para poner en marcha lo que otros tardan años en llevar a la práctica. Frans se incorporó enseguida a Phantom Club, que por entonces era un trío instrumental, y cuando llegó Juanma se sumó al combo, que ha crecido hasta convertirse casi en una orquesta funky. Pero este no es su único proyecto. «Él tiene el cuarteto de tangos La Minitípica, en el que colaboro de vez en cuando, y yo tengo mi propio grupo, Frans Banfield Quartet, toco en Pacífico, en Cool Train, y el quinteto Phantom Blues, con el que mi hermano y yo retomamos el proyecto de Buenos Aires», recuenta.
Phantom Club, en su gran formato, grabó en directo con Ariel Rot el año pasado en el Área Panorámica de Tui el disco Muchas noches, buenas noches , y su materialización real es una de las razones por las que el pequeño de los Ons se va un año a América. Primero estará en Argentina realizando la posproducción del álbum (y el deuvedé) en los estudios Galápagos de Buenos Aires bajo los mandos de Ricardo Tinaro, productor de varios discos de Calamaro. Después, Banfield se irá a Estados Unidos. A Boston, en concreto, donde su novia, la violinista viguesa Patricia Argüelles, (rebautizada para la escena como Patricia Moon), disfruta de una prestigiosa beca mientras él goza del ambiente musical de la capital de Massachusetts. Una vez más, antes de bajar del avión ya tiene preparada una banda con batería y pianista «para divertirles las noches a los yanquis con los temas de Patricia Moon». Mientras tanto, Phantom Club sufrirá un parón temporal pero seguirá «trabajando de puertas adentro, componiendo nuevos temas, que nos viene bien», reconoce Juanma, que además de músico, es azafato de tierra en el aeropuerto vigués.
En febrero vuelven a Buenos Aires. «Se casa nuestra hermana y además volvemos a juntar a la Missouri después de diez años, con los mismos músicos, los amigos de la infancia, los chicos del barrio». Relindo.