El solar del auditorio de Redondela se transforma en un campamento

Luis Carlos Llera Llorente
Luis Carlos Llera VIGO/LA VOZ.

VIGO

El proyecto de inversión está paralizado a pesar de que en su día se adjudicó a una empresa constructora

29 dic 2010 . Actualizado a las 11:47 h.

El solar del auditorio de Redondela, uno de los proyectos más ambiciosos del gobierno municipal y del anterior gobierno de la Xunta, se ha transformado en un campamento gitano. Una familia lleva allí año y medio por falta de vivienda. Donde habría que contemplar un moderno auditorio, lo único que se ven son lavadoras viejas, dos caravanas destartaladas, una furgoneta y un par de turismos. La parcela se extiende a lo largo de nueve mil metros cuadrados y está delimitada por una valla metálica desvencijada y a la que le faltan planchas metálicas. Cuando el alcalde, Xaime Rei, presentó el proyecto de auditorio en septiembre del año 2006 calificó la obra de «necesaria y emblemática» para Redondela

La construcción del auditorio fue adjudicada el 7 de mayo del 2007 a la empresa Corsán-Corviam por la Consellería de Política Territorial del bipartito. La empresa es una de las gigantes del sector y, por ejemplo, fue la constructora de la cubierta de la T4 o el rascacielos Torso de Malmoe. Pero en el caso de Redondela el proyecto salió rana por problemas de titularidad de los terrenos. El auditorio salió a concurso en noviembre de 2006 por un importe de 6.231.851 euros. Y no se movió una piedra cuando en estos momentos la obra tendría que estar rematada porque el plazo de ejecución era de 32 meses.

Escenario

El proyecto fue elaborado por los arquitectos coruñeses Enrique Rodríguez y Miguel Varela. Los autores proyectaron un edificio de tres plantas y un sótano, con una superficie útil de 6.000 metros cuadrados y capacidad para albergar 720 espectadores, lo que prácticamente triplicaría el aforo del Multiusos de A Xunqueira.

El edificio estaba diseñado para albergar cabinas de proyección de vídeo y traducción simultánea, así como de salas de ensayo para teatro, música y baile, lo que permitiría usar simultáneamente dos salas. El escenario principal iba a tener doce metros de ancho, diez de fondo y siete de altura.

El proyecto diseñado es incluso anterior a la adjudicación, de la obra ya que la firma con los arquitectos data de 2002. Los autores proponían una edificación «compacta» en forma de prisma de piedra y vidrio con diferentes grados de transparencia y translucidez. El auditorio, según sus autores, iba a convertirse en una referencia urbana por su volumen, durante el día, y por su expresión nocturna «de caja luminiscente que absorbe luz diurna y emana luminosidad en la noche».

Ahora la parcela se ha convertido en emblema, pero de la crisis y el paro.