La fábrica de Curbera, en la que trabajaron la gran mayoría de las mujeres de O Hío durante años, cerró definitivamente en 1996. Tres años antes se había hecho con ella Conservas Carballo, de Chapela. Mantuvo durante ese tiempo a 110 trabajadores, la mitad de O Hío y el resto, de la conservera que tenía Carballo en Redondela. En los últimos seis meses de actividad enlató cefalópodos para Conservas Dani.
En 1999 salió a subasta por un precio de 45 millones de pesetas de entonces. Quedó inicialmente desierta. Finalmente, se la adjudicó un armador de Aldán, Jesús Baqueiro. Tras su muerte, pasó a sus hijos. Baqueiro barajó varias ideas, entre ellas, montar una granja de rodaballo. Fue el entonces alcalde, el popular José Enrique Sotelo, quien lo animó a dedicarla a un centro de talasoterapia. Tras más de diez años de trámites, sus herederos consiguieron al fin completar todo el proceso para la licencia