25 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
La UE tiene la grandeza de ser un mastodonte económico capaz de codearse con EE. UU., las principales economías asiáticas y las mayores potencias del mundo árabe. Sin embargo, no ha sido capaz en 10 años de echar a andar la autopista del mar de Vigo. Un proyecto que figura en tantos documentos oficiales que es imposible perder su rastro. Con todo, sigue al albur de una sola decisión empresarial, cuando debería ser una opción estatal. Una alternativa tan brillante para el transporte de mercancías no puede residir en el oportunismo comercial.