El alcalde ha llamado varias veces a su socio para que repita el pacto
28 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Ni son amigos ni se llevan especialmente bien. No se los ve juntos muy a menudo y tampoco comparten confidencias. La falta de confianza de Abel Caballero hacia su segundo durante estos cuatro años rozó cotas esperpénticas cuando el de Ponteareas se negaba a ir al aseo en las interminables sesiones del pleno de Vigo -más de seis horas- para que Santiago Domínguez no presidiera momentáneamente la sesión.
Pero algo ha cambiado desde el 22-M. Ese domingo, el PSOE pasó de nueve a once concejales y el Bloque, de cinco a tres. Caballero se autoproclamó vencedor de las elecciones, dando por hecho que los votos nacionalistas lo convertirían de nuevo en alcalde. Aquella noche, el alcalde en funciones no llamó a Corina Porro, que encabezaba la lista más votada por los ciudadanos, pero sí telefoneó a Santiago Domínguez, algo que no suele hacer. Y le dijo que contaba con él para volver a formar un gobierno bipartito en la ciudad. Incluso públicamente, el político socialista hizo un elogio abierto de su socio.
Aquella no fue la última llamada. Caballero ha contactado con su teniente de alcalde en varias ocasiones desde la noche electoral. Además de los recados que le ha mandado personalmente y en privado, también ha pedido a los suyos que se esfuercen en evidenciar un reconocimiento que en estos años nunca se había producido. Santiago Domínguez se ha convertido, de repente, en «un socio leal» (dice Caballero) y en «un extraordinario gestor» (dice su mano derecha, Carmela Silva). Mientras, en el BNG creen que el PSOE ha rentabilizado sus logros.
Lejos quedan los tiempos en los que el portavoz del alcalde, Carlos Font, reclamaba «cintura política» al nacionalista para tragar con los planes diseñados por Caballero. Porque «o que non chora, non mama».