Prepara su próximo disco para finales de año y le gustaría acabar en Estados Unidos o China
06 jun 2011 . Actualizado a las 11:51 h.Con solo 13 años Aída Alonso se familiarizó con el rap y empezó a escuchar a Eminem. Acto seguido se puso manos a la obra al mismo ritmo trepidante con el que cuenta su vida. Antes había hecho sus pinitos con la poesía. «Me gustaba rimar las palabras, bailar, pintar; bailaba ante mis padres y me decían que tenía dotes para la pintura».
Enseguida se dio cuenta de que a través del hip hop podría encauzar todo aquello que le gustaban pero, sobre todo, pintar bocetos de grafitis y escribir algo más que simplemente letras. Había llegado el momento del rap y de Aíd, nombre artístico sugerido por un amigo.
Desde entonces ha tenido la oportunidad de demostrar a su familia que la cosa funciona, que no es ninguna tontería y que no se trata de fumar porros o de un rollo macarra.
Al constatar los valores del rap, echó por tierra todos los prejuicios. «Cuando tú escribes una letra puedes inculcar esos valores, puedes entrar en la cabeza de la gente como los cantautores; el rap es una forma de mantener a la gente libre», explica.
Valadares
El hecho de nacer y residir en Valadares no supuso para ella problema alguno a la hora de acceder a la cultura urbana. «Con Internet la diferencia entre rural y urbano casi se pierde; cuando saltó el hip hop fue para todo el mundo; tanto el chaval de Coia como el del rural se pueden interesar por el rap; es un concepto nuevo».
Es capaz de compatibilizar su espíritu rapero con las telecomunicaciones, a cuya carrera dedica también parte de su tiempo.
«La música y la farándula me gustaron desde pequeña, pero también las matemáticas, el pensamiento racional; no se contradicen porque cada una la controla una parte del cerebro, así una puede descansar mientras trabaja la otra». Sin duda le resulta más divertido escuchar música que estudiar: «Posiblemente si estudiara música me pasaría igual, por eso no quiero hacer de ella una obligación, no quiero tener una jornada con la música, prefiero que surja de forma natural».
Disponer de ordenador desde que nació le facilitó las cosas, como demuestra que con 14 años hiciera su primera grabación casera. Tenía un micro cutre que recogía la música y la voz y hacía pinitos técnicos.
«En el instituto de Beade descubrí mucho sobre hip hop, había gente que bailaba breakdance y grafiteros muy buenos y conseguí vender por un euro una maqueta casera».
Pero tal vez el momento más decisivo de su carrera fue cuando, sin previo aviso, un amigo colocó una de sus maquetas en una página web, un portal de hip hop conocido. «Me presentó como una niña rapera de 14 años, algo así como la abuela motera, y la peña empezó a descargarlo». Conoció gente con la que hablar y aprender y en el 2007 grabó otra maqueta, ahora ya más en serio, Aquí tenéis.
Primer disco
Tras pasar por Licor Café, en 2009 llegó su primer LP en solitario, Jugando.
En la actualidad prepara el siguiente disco con colaboraciones. Aún no sabe cómo le dará salida, si por Internet o a través de distribución «porque hay que adaptarse a la gente, no al bolsillo». Tiene ya casi todos los temas; lo demás será trabajo de verano, ultimar los detalles para que salga a finales de año o a principios del que viene.
«Las letras son autobiográficas, son lo que me preocupa, lo que me hace feliz, lo que me parece injusto, la letra tiene que salir de la emoción de la persona y todo lo libre y natural que se pueda; si eres un macarra hablarás de tus macarradas; cuando lo fuerzas no sale bien».
Si tuviera que elegir un lugar de Vigo escogería las islas Cíes y desde el punto de vista urbanístico, se decantaría por el barrio de Coia.
Como rincón propone el entorno de los astilleros Vulcano al representar «el potencial industrial de Vigo», aunque no sea el mejor momento para el sector.
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