¿BNG en la oposición?

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

El Bloque se estrena pactando sueldos tras oponerse a intereses partidistas

17 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La reflexión que hizo uno de los concejales más cercanos a Abel Caballero a La Voz hace algunos meses, en una conversación off the record, explica mucho de cómo han sido las relaciones entre el PSOE y el BNG en los últimos cuatro años. Preguntado por la difícil convivencia entre dos sensibilidades diferentes dentro de un mismo gobierno, el edil socialista era contundente: «Yo creo que ellos tragan bastante más que nosotros». Gobernaban juntos, pero el PSOE conseguía salirse con la suya más a menudo.

En las filas del BNG hacían el mismo análisis. Las asambleas de militantes de los últimos cuatro años han reclamado constantemente al grupo municipal que se desmarcara más de Abel Caballero, según fuentes nacionalistas. Ese mismo motivo llevó, tras del batacazo electoral, a los afiliados del BNG a pedir a Santiago Domínguez, Iolanda Veloso y Xabier Alonso que no entrasen en el gobierno local. Que hiciesen oposición. Que se desmarcasen del PSOE. El hasta ahora líder nacionalista lo dejó clarísimo en su emocionado discurso del pleno de investidura del sábado pasado, en el que pronunció una frase clave: «Seremos belixerantes», avisó, «coas medidas que antepoñan os intereses partidistas ou persoais por riba da xente». La «estabilidade» del gobierno local, zanjaba Domínguez, ya no dependía del BNG sino de las políticas del PSOE.

Hasta ahora existía una duda razonable: la credibilidad. Saber si el Bloque sería capaz de hacer oposición de verdad contra aquel con el que había gobernado. En el pleno de ayer se sentaron en la bancada de la oposición y era lógico medir la actuación del BNG en el pleno de ayer desde ese punto de vista.

Ahora sabemos que al Bloque le parece compatible con esa «estabilidade» y con esa «xente» impedir que los ediles se bajen el sueldo. O gozar de un privilegio que antes no tenía la oposición: que todos sus ediles cobren. O permitir que Caballero apruebe dedicaciones exclusivas de 56.000 euros para sus once concejales. O que el grupo popular tenga cuatro veces más ediles que el nacionalista y que su retribución total solo sea del doble. Incluso le parece compatible con la «estabilidade» y la «xente» tener dos representantes en Zona Franca -cobran 300 euros por consejo-, frente a dos del PSOE (con quien lo pactó) y solo uno del PP.

Curioso inicio en la oposición.