Las fiestas abren a ritmo de cancán

Soledad Antón García
Soledad antón VIGO / LA VOZ

VIGO

Manquiña y Tony Lomba eligen la parodia con «invasores» franceses para su inusual pregón

07 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Fiel a su estilo, Manquiña optó por salirse por completo de todo guión al uso en el papel de pregonero de la Semana Grande. «Llevo 58 años esperando este momento. Creí que no me lo iban a pedir nunca. Al final tuvo que ser un caballero el que lo hiciera», empezó diciendo ante las cuarenta o cincuenta personas que, pese a la lluvia que en ese momento caía, no estaban dispuestas a perderse una puesta en escena que prometía.

De hecho, a medida que el espectáculo que, en comandita con Tony Lomba y Troula Animación, había ideado Manuel Juan Francisco del Cristo de la Victoria Prieto Comesaña (por fin se supo el verdadero nombre de Manquiña), el número de espectadores fue creciendo y creciendo. Y hasta la lluvia dejó de mojar.

Ante la sorpresa general, un grupo de bailarinas de cancán, con su Moulin Rouge incluido, sus zancudos, su bandera tricolor y su jefe de sala con acento francés y cara de Tony Lomba, se abrió paso en la plaza de la Constitución. Empezó entonces un tête a tête entre el francés y Manquiña, en realidad un trío, porque Abel Caballero se sumó a la parodia como un actor más: Que si el pueblo está esperando que termine mi discurso, decía el de Coia; que si acabamos de tomar la plaza, respondía el gabacho; que eso de ninguna manera, terciaba el alcalde; que se habían confundido de día, que la Reconquista era en marzo, replicaba Manquiña...

Definitivamente, un show difícil de explicar con palabras en el que no faltó la música. Una de Gloria Gaynor con mensaje para abrir boca, Never can say goodbye, y una segunda, con más mensaje antes del punto y final: Hoy es un día especial, esta última con la letra cambiada ad hoc. En ella se daba cuenta de recuerdos de niñez en As Travesas, del importante patrimonio festivo que tiene la ciudad, de cómo se montaría «la gorda» en Castrelos de noche y hasta de cómo se «nos enciende la entrepierna cuando nos hablan de Vigo». Un punto y final también diferente.

Puestos a salirse del guión, hasta el alcalde, en su papel de prologuista del pregonero, sacó su vena humorística que, para sopresa de los presentes, no es menor.

Mientras de forma sarcástica pedía al medio centenar de espectadores más puntuales que tuvieran un poco de paciencia por las apreturas, fue explicando polo miudo las dificultades que tuvieron para dar con el pregonero adecuado. Así supimos que se habían dedicado cuatro juntas de gobierno a debatir la cuestión. «Repasamos primero la lista de premios Nobel, luego pensamos en figuras de Hollywood, en estrellas del deporte... Al final, terminamos creando una comisión para estudiar las mejores propuestas, y ya se sabe que una comisión no es más que una disculpa para seguir reunidos indefinidamente. Buscábamos lo que aparentemente no había. Pero en Vigo todo es posible, así es que al final dimos con el mejor».

Después de tal exhibición, algunos de los presentes comentaban el gran futuro que tendría Caballero en El Club de la Comedia, mientras Manquiña afirmaba que al fin entendía por qué había repetido en el cargo: «Tiene discurso».

«Llevo 58 años esperando este momento», dijo el actor vigués