Que Carmela Silva va a ser número uno de la lista del PSOE al Congreso ya no tiene duda, sobre todo desde que Alfredo Pérez Rubalcaba asegurase que volverá a contar para la próxima legislatura con la hasta ahora portavoz de su partido en el Senado. Tampoco nadie espera que Abel Caballero prescinda de la teniente de alcalde para dar cumplido acatamiento de la norma interna que él mismo apoyó para que cada dirigente del PSdeG solo disfrute de un cargo público al mismo tiempo. Y con ambas circunstancias, lo que también queda claro es que Pachi Vázquez tiene un poder interno mucho más limitado que el que se le supone al secretario general de un partido, o al menos así será si no es capaz de hacer cumplir uno de sus más firmes compromisos. Él hizo del principio «un hombre un cargo» la máxima con la que quiso definir la frontera de una nueva etapa y marcar distancia con la manera de dirigir el partido de Emilio Pérez Touriño. Y por eso ahora, cuando ve que hace tambalear su capacidad de mando el que se suponía que era su aliado, Abel Caballero, Vázquez llegua incluso a amagar con tirar la toalla y dimitir, como en su entorno aseguran que ha llegado a manifestar en estos días si finalmente Carmela Silva acaba acumulando dos cargos.
El líder del PSdeG sabe que si accede a que ella haga doblete, todos aquellos a los que hizo elegir puesto tras las elecciones municipales volverán a levantar el hacha de guerra. Mar Barcón, Leiceaga, Pose, Beatriz Sestayo o Tomé Roca están por ello atentos para ponerse ante la ventanilla de los agraviados si se hace la vista gorda con la viguesa.
Pero es que además, otros dirigentes del PSdeG no quieren ser menos que la mano derecha de Caballero si se abre la veda. Antón Louro, también está en ello. O número dos al Congreso o uno al Senado, y en principio sin dejar su acta de concejal en Pontevedra. Modesto Pose, el secretario provincial del partido en la provincia lo apoya, primero porque es su amigo y segundo porque para él sería la mejor manera de devolverle la jugada a Pachi, menoscabando su liderazgo al hacer que la prohibición de duplicar cargos se convierta en papel mojado.
Pero para que Louro obtenga acomodo, el partido desde Madrid tiene que decidir qué cuota de mando le otorgan a Caballero. Si le dan los dos primeros puestos de la lista al Congreso por la provincia, como él ha exigido, o le hacen comulgar con un puesto para su agrupación en la Cámara Baja y otro en el Senado. La segunda opción es la más plausible, pero sea como fuere, el que en esta ocasión se ve amenazado es Pachi, que promete batalla pero sabe que puede perder la guerra.