El Celta añora a un Trashorras

JUAN VILLAR REDACCIÓN / LA VOZ

VIGO

Los celestes echaron en falta un creador de juego en la zona de enganche

19 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

En partidos como el de ayer es cuando se echa de menos a un Roberto Trashorras en el equipo, alguien que desatascase al equipo y supiese ofrecer soluciones en la creación de juego, en la zona de enganche entre el centro del campo y las posiciones de ataque.

Al mismo tiempo que el lucense veía desde el banquillo como ganaba su Rayo en Getafe, en el Mediterráneo sus ex compañeros jugaron su partido más romo en ataque. Ni un solo tiro a puerta del Celta en todo el segundo tiempo ante un rival más preocupado de que no le creasen peligro, que de ir a buscar los tres puntos. Y en la primera mitad nada más que un tímido disparo de Iago Aspas. Con tan poco bagaje ofensivo es muy difícil sacar algún punto de ningún sitio.

Bien en defensa y estrategia

El Celta perdió su llegada justo el día en que aprobó en sus asignaturas pendientes: la seguridad defensiva y la estrategia defensiva. Al equipo de Herrera le sigue faltando el equilibrio de conseguir al mismo tiempo ser un equipo sólido y que sea capaz de hacer daño arriba.

Los centrales estuvieron muy atentos y apenas permitieron maniobrar a Goitom. Solo sufrieron en algunos balones aéreos que llegaban desde las bandas, a pesar de que ayer los laterales estuvieron más arropados por Álex López en la izquierda y De Lucas en la derecha.

Probablemente ese sacrificio fuese uno de los factores que influyeron en que a los celestes les faltase frescura arriba. Quique de Lucas estuvo desconocido. No le salió nada bien y no conectó con Iago Aspas ni David Rodríguez, muy apagados también.

Lo peor de todo fue la impotencia a la hora de buscar la reacción tras el desafortunado gol de Bernardello. Se suponía que los jugadores que habían entrado en el terreno de juego estarían más frescos, pero no hubo suficientes movimientos de desmarque. El equipo estuvo muy estático y nadie cogió la batuta para dirigir el juego.