El cambio de sistema no sirvió para poner fin al maleficio de Balaídos
09 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Después de tantos sinsabores en Balaídos, Paco Herrera optó por volver al 4-2-3-1. Ya lo había utilizado en la Copa frente al Las Palmas. La diferencia principal es que en esta versión optó por Álex López y Bustos, y en aquella por Insa y Oubiña. También cambiaron De Lucas y David Rodríguez que esta vez entraron de salida. El resultado fue otro bien distinto al de entonces. El Celta perdió y fue menos ofensivo que en la eliminatoria de hace un mes.
La novedad de Joan Tomás
Con él en el campo se vio otro Celta. Solo dos pivotes en el centro del campo, y el catalán actuando a lo Trashorras en su posición natural. Ofreció una asistencia de gol perfecta para David Rodríguez, y fue capaz de hacer que su equipo encontrase espacios con más facilidad que en anteriores partidos como local. Tenía sus problemas para mantener a De Lucas escorado a la banda, ya que al de Hospitalet también le gusta irse hacia el centro.
El problema a balón parado
Es una constante, y parece tener difícil solución. Otra vez el conjunto vigués volvió a encajar tras dos acciones a balón parado. Como ya había sucedido ante el Elche, los celestes recibieron dos tantos a la salida de un saque de esquina. En esta ocasión el rival buscó otra fórmula, pero igual de efectiva. Un toque peinado en el primer palo, y toda la zaga celeste quedó en evidencia en el primero, y una mala salida en el segundo. La estrategia le va a dar muchos disgustos al Celta durante toda la temporada, y no parece que el entrenador céltico tenga soluciones. Cada balón colgado sobre la portería viguesa constituye un drama.
Las opciones del banquillo
Son los recambios de la temporada pasada, pero no dan el mismo resultado. Iago Aspas y Dani Abalo son los futbolistas que Herrera más ha utilizado saliendo desde el banquillo. Sin embargo, su capacidad para romper partidos no está demostrada. Deberían llegar para darle una marcha más al cuadro vigués, pero ayer fue al contrario. Sin De Lucas y Joan Tomás, los celestes fueron un equipo menor. Esta lectura de cara al futuro no es nada positiva. Sin profundidad de banquillo, las rotaciones serán escasas, y el Celta será un equipo débil. En la última media hora el cuadro vigués se desmoronó de forma inexplicable. Pareció un equipo sin rumbo, muy lejos de lo que se espera de él.
La racha de casa
Sin contar el partido ante el Granada en el play off, el Celta solo ha sido capaz de ganar un partido de los últimos doce que ha disputado en su campo. Con este bagaje, por muy bien que estén fuera, es lógico que los celestes no aspiren a nada. Ayer el Celta sumó su derrota número 300 en Segunda, de las que 66 han sido como local, la mayoría en el último lustro.