Oltra se instala en la trinchera

José M. Fernández A CORUÑA / LA VOZ

VIGO

14 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Desembarcó en A Coruña con la intención de impulsar un fútbol vistoso, aceptó de forma apresurada la condición de dirigir al Barcelona de Segunda, convirtió las lesiones en un asunto estadístico y lleva, al parecer con probada resignación, el dirigir a distancia los partidos. Siete jornadas de Liga y dos eliminatorias de Copa del Rey después, José Luis Oltra aconseja ir al cine al que no quiera sufrir en Riazor, aunque él -matiza- no sufrió e incluso se sintió molesto cuando alguien le recordó que había costado mucho superar al Alcoyano. Oltra no transmite sosiego, ni siquiera pocos minutos después de pasar a los dieciseisavos de final de la Copa. El técnico, tan visiblemente enfadado como cuatro días antes en El Collao, se ampara en su vehemencia para aceptar un desconocido estado de crispación, muy alejado de la afabilidad que se le presuponía y que mantuvo incluso cuando fue destituido en Almería o tras descender con el Tenerife a Segunda.

las excusas

Bajas y ausencia de fútbol

El técnico deportivista, con 136 partidos en Segunda, insiste en que la categoría «es muy complicada. Como pensemos que por ser el Deportivo vamos a ganar, lo tenemos muy difícil». Tan complicado como que en Alcorcón, en apenas en un cuarto de hora, el asunto estaba zanjado. «Y cuando quisimos reaccionar nos quedamos con dos hombres menos», argumentó Oltra hace un par de días. La Segunda exige adaptarse a campos y circunstancias opuestas. Dos semanas después, frente a un equipo de características similares y, probablemente, menos calidad, el diagnóstico del técnico era que a su equipo le había faltado fútbol. «El problema no son las bajas, el problema es jugar al fútbol». El miércoles, «el Dépor hizo fútbol para superar la eliminatoria», pero las lesiones y ausencias estuvieron en la boca de un inconformista y pragmático, José Luis Oltra.

el modelo

Improvisación en la cabina

El entrenador del conjunto coruñés rechaza que su equipo estuviera desordenado en Alcoy. El primer gol llegó tras un desencuentro entre Ayoze y Aranzubia. Posteriormente, en un inútil ejercicio de demagogia ofensiva, el Dépor trató de remontar con tres defensas, Valerón pasó a una zona inocua y compartieron delantera Riki y Lassad. Demasiados experimentos sin una prueba previa y desde una cabina de radio. Encajó el segundo tras un error de colocación infantil. El técnico se quejó airadamente de la actitud -«los once que salieron son jugadores que el Alcoyano quería tener en su equipo»-, e incluso recordó que había estado «muy incomodo allá arriba», en su única queja por seguir los partidos desde las cabinas.

la lesiones

Estadística o realidad

Los servicios médicos del Deportivo tienen el total respaldo del entrenador. «Solo puedo decir que ojalá en otro sitio me encuentre con un grupo la mitad de válido que el que tenemos aquí». Una respuesta a las lesiones durante el primer tramo de competición. La venda antes de la herida, ya que nadie responsabilizó a los servicios médicos. En todo caso, se buscaban explicaciones. Un asunto puramente estadístico para el técnico valenciano, que el miércoles convirtió en una preocupación mayor después de los calambres de Morel o Zé Castro. Oltra recordó las numerosas ausencias y olvidó que nueve de los once jugadores que comenzaron en la Copa contra el Alcoyano han jugado en Primera, y en el banquillo quedaron Colotto, Aranzubia, Ayoze, Colotto, Bergantiños, Lassad y Valerón, la mitad de un equipo que envidiaría un Alcoyano formado por voluntariosos futbolistas de Segunda B. Es la diferencia entre un presupuesto superior a los 40 millones de euros y otro que no alcanza los cuatro.

el discurso

A la defensiva

No existen preguntas cómodas para un Oltra atrincherado y a la defensiva, al que parece que le cuesta asumir que si está en A Coruña es para sacar al Dépor de Segunda, esa categoría que para él no tiene secretos. «Hay cosas que no puedo, ni quiero, ni debo decir». Un innecesario escudo con el que protegerse de las cosquillas.