El PP gana por mucho pero no logra arrasar mientras el PSOE y el BNG tratan de minimizar la debacle. Aparece IU
22 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Alberto Núñez Feijoo tiene prisa. La ciudad en la que vota y en la que pasa los fines de semana amaneció socialista tras las municipales de mayo. Ese día Vigo quedó ratificado como el principal problema del PP gallego. Así que, consumado el retiro de Corina Porro, el jefe de los populares le puso deberes a la derecha local: «Chema [Figueroa], estás llamado a conseguir resultados históricos», le retó, delante de toda la militancia, cuando el nuevo presidente del PP vigués llevaba solo media hora en el cargo. Hace de eso dos meses. Feijoo tenía la vista puesta en la cita de ayer.
Y vio que la derecha viguesa fue superior: el 43% de los votos frente al 33% de los socialistas, 17.000 votos más que ellos, diez mil sufragios más que la marca de Corina en mayo y cuatro mil más que hace cuatro años. 71.827 en total. «Históricos», dijo sobre los resultados la dirección local del PP para valorar el resultado al tiempo que subrayaba que habían roto la «histórica barrera» de los 70.000 sufragios. Y la barrera, cierto, es histórica. Porque la han superado históricamente: en el 2004, en el 2000, en 1996 y en 1993.
A la hora de interpretar resultados conviene ser original. Abel Caballero revela su método: «Igual que hay microclimas, hay microrresultados». Así que el alcalde empieza reconociendo que sus compañeros de España y Galicia se pegaron el batacazo pero opina que los diez puntos que los separan de los populares en Vigo son «un caso muy singular». ¿Singular? Son, dice, los mejores resultados de su partido en Galicia. «Por algo será», presume mientras ignora que el mejor dato es el de Ourense. Y asegura que solo en Sevilla hay menos distancia entre PP y PSOE. En Barcelona también hay menos distancia porque ganó el PSOE. Pero no lo dice. ¿Por algo será?
El Bloque logra mantener su diputado y respira con tanto alivio que todo lo demás es accesorio. Incluso que siga perdiendo votos -una bajada «anecdótica», según Santiago Domínguez-, en esa cuesta por la que rueda desde las generales del 2000. O que Izquierda Unida-Esquerda Unida se les acerque peligrosamente y ya los supere en muchas mesas de nuevos barrios como Navia. IU habría entrado en la corporación con dos ediles si los comicios hubieran sido municipales. «Somos los escaladores de la montaña», dice el coordinador local, Rubén Pérez. Solo en 1993 obtuvieron más votos (un 10%), que ayer (un 7,2%) pero entonces iban con Esquerda Galega. El suyo sí fue el resultado histórico.