Trayectorias empresariales de oro

VIGO

25 nov 2011 . Actualizado a las 09:50 h.

1 Crisis, crédito, reforma o desempleo, fueron algunas de las palabras más repetidas en el transcurso de la cena celebrada ayer en el parador de Baiona con motivo de la entrega de las Medallas de Oro de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP). Menos mal que, para contrarrestar, se habló también mucho de contratación, innovación, perseverancia, esfuerzo y, sobre todo, de futuro.

Los protagonistas de la noche fueron, claro, los galardonados: Manuel Fernández de Sousa y Gumersindo Alonso. Al primero, presidente de Pescanova, y Medalla de Oro como Empresario Distinguido, se le reconoce su capacidad para crear negocio, además de su notoriedad, proyección exterior y liderazgo que, según Fernández Alvariño, «le convierten en el verdadero artífice de las actividades económicas y de las empresas en las que trabaja y participa». Valoró también la patronal pontevedresa la contribución de Fernández de Sousa «al movimiento asociativo empresarial y al desarrollo económico y social».

En el caso del consejero delegado de Granisa, Medalla de Oro a la Internacionalización, la CEP ha premiado el esfuerzo de la firma por acceder al mercado exterior. Dicho esfuerzo queda patente en el destino de sus productos, hasta el punto de que dedica a la exportación alrededor del 40% de su producción. Norteamérica es su principal mercado internacional, aunque también han empezado a abrirse camino en los continentes más lejanos: Asia y Oceanía.

Otros premiados

En 1997, coincidiendo con su veinte aniversario, la CEP instituyó también sus insignias. En esta ocasión los adjudicatarios fueron Juan Manuel Cividanes Barreras, Luis Valente de Oliveira y Alfonso Varela Vázquez. Para este último, fallecido el pasado día 21, tuvo Fernández Alvariño un emocionado recuerdo: «Nos hubiera gustado contar hoy con tu compañía. Para muchos de los presentes, entre los que me incluyo, tu recuerdo y tu amistad estarán para siempre con nosotros», dijo.

En su discurso, el presidente de la CEP hizo un somero repaso de la situación económica, de la necesidad urgente de abordar una reforma laboral. «El desempleo es un drama ante el que debemos reaccionar unidos», dijo. Compartió con Joan Rosell, presidente de la CEOE, las recetas generales que la patronal viene demandando en el terreno laboral y financiero, aunque se detuvo especialmente en asuntos cercanos como la supresión del tax lease, la exclusión del puerto de Vigo de la red europea de transportes, la autopista del mar... Rosell, por su parte, incidió en que los empresarios se merecen mil medallas porque lo están pasando muy mal para defender puestos de trabajo.

Trescientas personas siguieron con interés las distintas intervenciones. El presidente de Pescanova agradeció la distinción en nombre de los 9.000 empleados que tiene el grupo en todo el mundo y de un «proyecto de ilusión conjunta». Manuel Fernández recordó los inicios de la empresa, cuando en 1960 se creó en Vigo el primer buque congelador.

El encargado de darle la medalla fue Alberto Núñez Feijoo. El presidente de la Xunta felicitó a los premiados y les animó a no bajar la guardia en tiempos especialmente difíciles. Son ellos, dijo, los que incrementan el valor añadido de Galicia. En su intervención más política, abogó por la llegada de una tercera transición a España.