La parroquia de Queimadelos va camino de convertirse en una página de la historia gallega. La aparición de restos unida al interés que han demostrado desde la comunidad por conservarlos han hecho de la zona un enclave de interés arqueológico.
Según explican desde la zona, acaban de encontrar una nueva mámoa que esperan en un futuro rehabilitar para ponerla en valor junto al conjunto que tienen en la actualidad.
«Estamos a la espera de que los expertos comprueben todo para luego empezar a trabajar. Es bueno que sigan apareciendo cosas para que nos visiten», recuerda el responsable de la entidad, Manuel Portas, que está encantado con las visitas organizadas que llegan hasta la zona.
El primer atisbo se vislumbró en el año 2007, cuando los vecinos descubrieron pro casualidad la existencia de dos mámoas en la zona conocida como A Armada. Tras ponerse en contacto con el arqueólogo Alberte Reboreda, los vecinos empezaron a conocer un poco más a sus ancestros. Después de un estudio técnico de los restos, el siguiente paso fue ponerlo en valor como recurso turístico y didáctico para los más pequeños. Para eso contaron con los pinceles de Kiko da Silva, encargado de hacer los dibujos de los paneles informativos. En el proceso fue imprescindible la aportación de los vecinos, que se encargaron de forma voluntaria de desbrozar el entorno y limpiarlo.
Desde entonces el conjunto ha sido visitado por decenas de personas, muchos de ellos escolares que aprovechan su paseo por la zona para conocer también el Carballo da Armada, un árbol de grandes dimensiones situado en las proximidades del área recreativa.