«Vigo sempre responde»

C.Punzón / Á.Paniagua / L.C. Saavedra / L.C.Llera / E.V.Pita VIGO / LA VOZ

VIGO

XOAN CARLOS GIL

La ciudad quedó prácticamente paralizada. Los sindicatos se manifestaron divididos, con unas 150.000 personas en una de las protestas laborales más numerosas de la historia

30 mar 2012 . Actualizado a las 11:21 h.

Vigo es la ciudad industrial de Galicia y también el epicentro de la reivindicación laboral. Así lo certificó ayer la paralización casi total de la industria y el comercio de la comarca y las alrededor de 150.000 personas que participaron en las tres manifestaciones convocadas contra la reforma laboral. La desunión sindical no impidió que el centro de Vigo se convirtiese ayer en el escenario de una de las mayores protestas laborales de la historia de la ciudad, acogiendo las concentraciones centrales de los tres sindicatos mayoritarios, respaldados por sus líderes autonómicos y los de los partidos de la oposición. «Coma sempre, Vigo responde», resumió el secretario general de CC.OO. Galicia, José Manuel Sánchez Aguión.

Desde O Calvario hasta Montero Ríos desfiló por la mañana un reguero humano que a punto estuvo de hacer confluir las protestas que UGT y CC. OO., por un lado, y CIG, por otro, organizaron para pedir la retirada de la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Apoyado contra un árbol del bulevar de la Gran Vía, Manuel, 81 años, hacía sonar una bocina de plástico. Tenía la mirada cansada, la piel bruñida y el pelo blanco.

-¿De qué sindicato es usted?

-¿Yo? De todos.

Trabajó toda la vida, cuenta, pero solo cotizó 33 años porque «me robaron 12 de los 18 que estuve en un comercio de Santiago de Vigo». Cree que la reforma laboral es injusta y por eso está en la manifestación de CC.OO. y UGT. De paso, vende las bocinas de plástico a dos euros. «Ya que estamos... ¡hay que buscarse la vida!».

«Llevo dos años en paro y me manifiesto por ellos», explica también un padre joven señalando a sus hijos. «Yo estoy jubilado, pero mis nietas están sin trabajo». Las facilidades para despedir fue la medida más criticada.

«¡Esquirois, esquirois!», gritaron los manifestantes de UGT y CC. OO. a la gente que se asomaba a las ventanas del edificio de la Xunta. Los secretarios comarcales de UGT y Comisiones, Antonio Juste y José Cameselle, respectivamente, arengaron contra el PP. Varios políticos del PSOE local lo secundaron.

La división sindical también fue evidenciada por un grupo de estudiantes que improvisaron una sentada en Urzaiz, a la que se sumó el colectivo contra los desahucios, para a coro gritar «no nos representáis». Izquierda Unida criticó que hubiese manifestaciones separadas.

Pese a que la puesta en escena no fue conjunta, si lo había sido durante la madrugada y por la tarde la presión ejercida por los piquetes ante fábricas, grandes almacenes y cadenas de tiendas de moda. Unas mil personas recorrieron las calles de Vigo una y otra vez en una especie de juego de gato y el ratón para obligar a cerrar las verjas de los comercios que abrían pasado el mediodía al intuir pequeñas treguas. Los grandes centros comerciales permanecieron cerrados todo el día, pero por la tarde abrió alguno y se llenaron de gente.

Los líderes de la CIG reclamaron la unidad de acción del nacionalismo de izquierda, pero ante ellos las representaciones del BNG y la de Máis Galiza caminaban separadas.

Sí coincidieron en cambio las distintas asociaciones patronales en rebajar el volumen de seguimiento de la huelga, baremo que la Confederación de Empresarios fijo en tan solo un 35 %.