60.000 volúmenes a la venta en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión
22 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Más de 60.000 volúmenes salen a la venta en la edición número 21 de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que estará abierta en la Alameda hasta el 5 de agosto. Trece casetas de librerías procedentes de diferentes puntos de España presentan en Vigo sus mejores ejemplares en un evento dirigido a un público «bibliófilo», según apunta Antonio Pariente, que regenta una librería vallisoletana del mismo nombre. «El libro antiguo siempre se ha vendido a intelectuales», dice.
Sin embargo, hay también obras mucho más accesibles. Se trata de libros descatalogados o que ya no se editan y esta es la ocasión en que todos esos ejemplares se ponen a disposición del público. Aquí se puede encontrar desde literatura infantil hasta ediciones antiguas de libros clásicos, que muchos compran para guardarlos como un auténtico tesoro.
Aunque el inicio oficial de la feria fue ayer, ya un día antes eran muchos los curiosos que se acercaban a los mostradores. Aunque los libreros aún no los tenían completamente montados, atendían a sus primeros compradores, porque «no está la cosa como para ponerse a rechazar clientes», apuntaba con humor Itziar Arranz, que tiene una librería homónima en Madrid y cuyos títulos principales ha traído a esta feria. Una de las primeras en hacer sus compras fue Beatriz Valenzuela, bibliófila declarada, que acude a este evento año tras año para engordar su biblioteca personal, que consta de unos 400 libros.
Es posible que el día de mañana Beatriz decida venderla, y es así como estas librerías consiguen sus existencias. «El problema», señala Pariente, «es que muchas veces los libros los compran determinadas instituciones y una vez los tienen, esos libros ya no los venden y, así, cada vez, queda menos para el público».
Pero ¿la edición XXI de la Feria del Libro Antiguo tiene sentido en el siglo XXI? ¿Entre tanto e-book, tanto e-reader y tanto iPad, la gente se interesa por la lectura vintage? Los expertos lo tienen claro: «El libro antiguo tiene un elemento de coleccionismo», explica Daniel Ribas, de la librería Luis Llera. «El bibliófilo no cambia el libro de papel por la tecnología», añade Pariente. Otros encuentran posturas más conciliadoras: «Se complementan», opina Arranz, «un e-book es muy cómodo para irse de vacaciones, por ejemplo, pero, en casa, la gente prefiere leer libros de papel, o sea que no es solo nostalgia».
De las decenas de miles de títulos disponibles, los hay que se compran por un euro y otros que cuestan miles, auténticas piezas de coleccionista, que son el buque insignia de sus libreros. «Ya nos gustaría tener el Códice Calixtino para poder venderlo», ironizaba uno de los libreros.