La explosiva combinación de temperatura, humedad y viento suele desatar la ola de fuegos
01 sep 2013 . Actualizado a las 18:18 h.Hace un par de meses comentamos que se avecinaba la plaga incendiaria de todos los veranos y clavamos el diagnóstico. En realidad no se necesitaba ser especialmente listos sino simplemente revisar las hemerotecas y aplicar lo aprendido en más de 30 años de fracaso evidente (los datos cantan) de política rural, forestal y antiincendios.
Solo nos faltaba el factor 30 y llegó esta semana, con especial dureza, al Baixo Miño. El factor 30 es la combinación de 30 grados de temperatura, menos de un 30% de humedad y vientos del norte de más de 30 kilómetros. La diferencia entre un año bueno y uno malo para los incendios muchas veces depende de que no tengamos semanas en las que se den esas circunstancias o, lo que es lo mismo, cuando se acercan días así es previsible que se va a liar la crisis incendiaria. Eso lo saben perfectamente las personas que llevan muchos años jugándose el pellejo luchando contra el fuego en primera línea, y conocen bien al enemigo, pero a esas personas nadie las escucha.
Luego llegan los profesionales, expertos en investigación de incendios, como las brigadas de investigación forestal o los especialistas de policía y Guardia Civil, y desmontan el discurso oficial. Ni terroristas, ni tramas, ni pirómanos locos, ni Caperucita y la barbacoa feroz, ni el motorista fantasma. Descubren que en los incendiarios existe una compleja red de motivaciones y múltiples causas, y se determina perfectamente su perfil sociológico (es decir, se sabe donde están), pero sus informes se meten en un cajón y nadie los lee. Finalmente el circo llega a los montes y aparecen entre las cenizas los políticos, que solo tienen memoria a corto plazo o se creen que no existen las hemerotecas, y así el gobierno de turno habla de tramas incendiarias (y de paso le cuelgan la responsabilidad a la policía por no trincarlos) mientras la oposición denuncia recortes e incompetencias varias. Ambos bandos olvidan que periódicamente se invierten sus papeles y también sus discursos.
Estamos todavía en período de máximo riesgo, y falta mucho para que se termine la temporada, por lo que las declaraciones del presidente de la Xunta felicitándose por la excelente campaña son, como mínimo, muy imprudentes. Y sorprende que se la juegue con esa falta de prudencia, pero claro, luego viene a la memoria aquella foto de la manguera y el chorrito y todo se comprende, lamentablemente.
Pero este verano tenemos una novedad, positiva para variar: muchos alcaldes de zonas incendiadas en el Baixo Miño reclaman, con el monte todavía humeando, medidas de urgencia para evitar la erosión y los problemas que sufrirán esas zonas en otoño.