¡No bajen impuestos!

VIGO

El mundo cambió el día en que la brillante mente de José Blanco encontró la justificación total: «Es de izquierdas bajar impuestos cuando la economía del Estado crece y también es de izquierdas hacer un ajuste fiscal al alza para evitar el recorte de las políticas sociales». Gracias al entonces ministro de Fomento aprendimos que subir impuestos es de izquierdas; y bajarlos, también.

Debe de ser por eso que el alcalde decide no rebajar los impuestos a las personas más débiles de la sociedad. Caballero prevé un superávit de 6 millones de euros y todos los partidos políticos, sindicatos, empresarios y lo que antes se llamaba fuerzas vivas de la ciudad le piden que baje impuestos en estos tiempos de dificultad. Bajar los impuestos a los pobres sería de izquierdas. Pero no bajarlos también lo es. Es tan de izquierdas, que en una ciudad donde 15.000 desempleados no cobran ni siquiera el paro, UGT apoya al alcalde.

Algunos ilusos rabiaban cuando se enteraron de que el alcalde le había quitado al programa Sereos el local del Casco Vello en el que atendía a yonkis e indigentes. Se enfurecían cuando el pleno aprobó que Sereos tenga un nuevo local y él se negó a cumplirlo. Pero la explicación es sencilla: buscar ayuda para los más débiles de la sociedad es de izquierdas, pero no buscarla también lo es. O incluso más.

Y por eso podemos explicar que el Concello aguardase hasta ayer para empezar a pagar el cheque social para familias que apenas tienen dinero. Porque esperar a que queden 20 días para acabar el año para ayudar a los más necesitados es muuuuuuuy de izquierdas. Y dejar sin ayuda a familias que cobran 468 euros es super-de-izquierdas.

El venerado Nelson Mandela dijo una vez que «una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino a los que tienen poco o nada». Pero, claro, Mandela ha muerto.

angel.paniagua@lavoz.es