Construirá un centro de 110 plazas, el tercero del grupo en Galicia
25 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El grupo Ballesol, que gestiona casi medio centenar de geriátricos y apartamentos para mayores en toda España, tiene a punto el inicio de la construcción de su tercera residencia en Galicia. Tras adquirir el antiguo colegio Cluny y obtener licencia para su derribo, ha dado a conocer sus intenciones colocando un cartel en la fachada del recinto.
Se trata en todo caso de un proyecto muy avanzado desde que el mes pasado la Gerencia municipal de Urbanismo autorizó la demolición del viejo colegio. La licencia tiene una validez de seis meses, período de tiempo en el que deberá llevarse a cabo el derribo.
Según ha hecho público Ballesol, su objetivo es levantar una residencia con 110 plazas, la mayoría en habitaciones individuales, en un edificio de cinco plantas aunque debido a las características de la parcela (hay un importante desnivel entre Hernán Cortés y Gran Vía) su diseño no será homogéneo.
Antes de hacerse con la parcela, el grupo se informó en el Concello de las opciones existentes para derribarlo ya que durante años estuvo protegido. Sin embargo, la comisión de seguimiento del Plan Especial de Edificios a Conservar dio su visto bueno favorable a su eliminación. Aunque hubo algunas voces que reclamaron su conservación, concretamente el Instituto de Estudios Vigueses, la decisión de Urbanismo no ha sido contestada.
Tras confirmar que podría construir un edificio de nueva planta, Ballesol cerró la adquisición de la parcela con la Sareb, el denominado banco malo. Después, presentó su proyecto al Concello y tramitó la licencia.
La decisión de Urbanismo y la existencia de un grupo inversor interesado evitó que prosiguiera el deterioro del edificio desde que en el año 200 cerró su puertas por el traslado del colegio Cluny a la Carretera Provincial. Desde entonces hubo diversos intentos de construir, pero el Concello no levantó hasta el 2008 la obligatoriedad de destinarlo a dotación educativa.
La intención de Valery Karpin fue destinarlo a edificación residencial, motivo por el que se hizo con el terreno. Sin embargo, no cumplió con las obligaciones del préstamo que le había concedido la desaparecida Caixanova, que se quedó con el bien inmueble. Tras la fusión con Caixa Galicia y su posterior transformación en Abanca, el viejo colegio terminó en la Sareb, quien finalmente se lo vendió a Ballesol para su residencia de mayores.
La residencia más céntrica en un inmueble que fue colegio cerca de un siglo
No es muy habitual que una residencia de ancianos se instale en un punto tan céntrico como la que Ballesol abrirá en la Gran Vía, muy cerca de Urzaiz, en el plazo aproximado de dos años. La existencia de un parcela adecuada, que durante muchos años el Concello pretendió mantener como centro escolar, posibilitó una operación sin precedentes en la ciudad.
Las residencias existentes en el casco urbano están todas ellas bastantes alejadas de un lugar tan estratégico como la que Ballesol tiene en avanzando proceso de gestación. Montecelo (en la trasera de García Barbón) o A Pastora (junto Arquitecto Palacios y cerca de As Travesas) acogen a geriátricos situados en el casco de la ciudad, aunque no muy céntricos.
Un poco más alejada, en Alcabre se sitúa la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que hasta su traslado era la más céntrica. En el 2001 se mudó del Paseo de Alfonso al extrarradio por motivos similares a los de Cluny para dejar Gran Vía: un edificio vetusto y en mal estado, cuya rehabilitación precisaba una inversión que no podían afrontar. Como en Cluny, también fue Karpin quien adquirió el recinto, igualmente para destinarlo a un ambicioso proyecto residencial conocido como Barrio del Cura. Y, nueva coincidencia, no ha salido adelante, al menos hasta ahora.