En la zona hay restos de dos galeazas de finales del siglo XVI
23 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El convenio de colaboración firmado por la Consellería de Cultura y el Ministerio de Cultura con el objetivo de desarrollar el Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuática permitirá que la Armada realice nuevas prospecciones arqueológicas en el pecio de Cabo Silleiro. Hace un año se produjo la primera colaboración entre un equipo de la Armada y la empresa Archeonauta, del arqueólogo Miguel Sanclaudio, contratada por la Consellería de Cultura. La prospección estuvo financiada por los fondos europeos Feder.
Ahora, la colaboración entre ambas instituciones va más allá porque implica el empleo de un robot submarino, que la Armada emplea en tareas de desactivación de minas submarinas. Se trata del Pluto, un robot subacuático de pequeñas dimensiones no tripulado que puede operar hasta los quinientos metros de profundidad. Pluto ya fue empleado por la Marina Española en el golfo de Cádiz, donde con su empleo se pudieron detectar y filmar numerosos pecios.
Se da la circunstancia de que, el pasado 21 de septiembre, el cazaminas Tambre realizó unas sorprendentes operaciones a pocos metros del Cabo Silleiro. Según explicó el Ministerio de Defensa, el objetivo era probar un prototipo submarino preparado para navegar en aguas poco profundas y llevar a cabo funciones relacionadas con la defensa nacional y la seguridad del Estado. La Ley de Navegación Marítima, aprobada el año pasado, da amplios poderes a la Armada en la gestión de los buques de pabellón, es decir, los que pertenecieron al Estado.
Francisco de Toledo
Según el arqueólogo Miguel Sanclaudio, el pecio pertenece posiblemente al naufragio debido a un temporal de dos galeazas de la flota de Francisco de Toledo, quien abasteció en 1591, la plaza de Blavet, en Bretaña. Tras aquel naufragio, la justicia de la villa de Baiona tuvo que emplearse a fondo para capturar a los galeotes que consiguieron llegar a tierra. Ya hace unos años que el buzo baionés Pedro Novalbos encontró dos cañones de bronce en esa zona, que coinciden con el tipo de armamento de la época. Estas piezas pueden ser vistas en el Museo de la Navegación. Pedro Novalbos fue quien empezó a reclamar una intervención de Patrimonio en la zona para salvaguardar un yacimiento que él consideraba de gran importancia como lo demuestra el hallazgo de las dos culebrinas del siglo XVI.
Pero esa zona investigada no solo cuenta con el pecio citado. En sus proximidades también cuenta con la presencia de otro pecio más moderno, posiblemente de la segunda mitad del siglo XIX, datación basada en la aparición de algunas monedas inglesas correspondientes al reinado de Victoria I. Un buzo, conocido de Novalbos, localizó varias monedas inglesas y piezas de bronce, que fueron depositas en la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta.