Las malas condiciones obligaron a suspender la prueba en el kilómetro 15
26 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El mar fue el vencedor. La travesía a nado que ayer estaba llamada a unir los 27 kilómetros de recorrido que separan las islas Cíes y San Simón se quedó a medias. Las fuertes olas, las corrientes y el viento hicieron acto de presencia y obligaron a la organización a anular la Batalla de Rande cuando se habían nadado 15 kilómetros.
Eso sí, la organización, para compensar de algún modo a los nadadores, hizo que todos los participantes -había 60 inscritos- fuesen llevados hasta las inmediaciones de la isla de San Simón para cumplir con la tradición de llegar nadando. Por primera vez en cinco ediciones la Batalla de Rande se quedó sin vencedor, pero, como recordaron desde la organización, lo primero era salvaguardar la seguridad de todos los participantes. «Lo primero es la seguridad de los deportistas. Y todos llegaron bien», subrayó Aitor de Luis, de la organización.
Los quince kilómetros que se pudieron disputar arrancaron en la paya de Rodas poco después de las nueve de la mañana y con los nadadores distribuidos en grupos. Todos ellos acompañados por sesenta embarcaciones, entre piraguas y barcos de apoyo. El primer contratiempo apareció pronto, ya que los deportistas se encontraron en su camino con un gran buque y tuvieron que detener su marcha.
La competición se reanudó con cierta normalidad, pero se acumulaba un considerable retraso según el horario previsto. Las condiciones del mar eran cada vez más complicadas para la natación con el fuerte viento provocando olas que eran casi imposible de superar a pesar de que los nadadores eran partidarios de continuar.
La organización, para evitar sustos, y después de que alguno de los participantes ya decidiese abandonar por el estado del mar, apostó por anular la prueba en el kilómetro 15, subiendo a todos los nadadores a las embarcaciones. Sin embargo, estos querían alcanzar San Simón a nado y la organización lo concedió. Se bajaron a escasos dos kilómetros y realizaron los últimos metros, que se pueden considerar como simbólicos.
Tras la anulación de la cita, todos los participantes, entre los que había cinco mujeres, coincidían en que «era muy dura y exigente, era imposible hacer un recorrido mayor». Ni tan siquiera la marea ayudó, ya que los deportistas se la encontraron en contra de su recorrido en el tramo final. Aitor de Luis, responsable del comité organizador, explicó que «es una prueba muy dura y exigente. Son 27 kilómetros y además se debe disputar en unas determinadas condiciones. Decidimos anularla para garantizar la seguridad de los participantes. Esa es y será también en el futuro nuestra prioridad absoluta».
Los nadadores aceptaron la decisión y algunos ya avanzaron que el próximo año lo intentarán de nuevo.