El Concello tiene informes desde hace dos años, pero no ha tomado ninguna medida
08 nov 2016 . Actualizado a las 09:32 h.La existencia de anclajes en edificios históricos protegidos por parte de estructuras hosteleras sin licencia no preocupa al gobierno municipal. Este hecho ha sido denunciado por parte de vecinos de la zona y de los grupos de la oposición, sin que el Concello haya tomado medidas.
Sin embargo, se trata de un problema que viene de atrás, lo que hace más difícil entender la pasividad municipal. Este periódico ha podido constatar que existen informes técnicos desde hace años que denuncian dichas irregularidades.
En concreto, un técnico de la Gerencia de Urbanismo emitió un informe a finales del 2014 en que el que ya reflejaba este hecho. En el documento se constata la existencia de «toldos ancorados á fachada» en el caso de uno de estos locales, situado en la calle Montero Ríos.
Precisa que «non sería permisible pola súa clara incidencia sobre un edificio catalogado». Añade que esta sujeción plantea un problema doble: la existencia del anclaje en la fachada, donde causa daños evidentes, como lo que supone de «ocultación parcial». Pasado el tiempo, no se sabe que el Concello haya tomado medidas y los anclajes siguen en el mismo sitio.
Desde Urbanismo se asume el control en edificios protegidos, pero en todo lo relativo a la instalación de terrazas deja claro que la responsabilidad corresponde al área de Mobilidade e Seguridade.
En cualquier caso, no se trata de un hecho aislado, algo que puede comprobar cualquier observador que pasee por las calles adyacentes a la Alameda, lo que también asoma en documentos municipales. En un informe de Mobilidade del pasado 7 de julio, se constata que no solo en Montero Ríos hay toldos y terrazas anclados en edificios. Identifica casos similares en Castelar, Concepción Arenal, Praza de Compostela y Pablo Morillo, aunque no todos catalogados.
El funcionario considera que los «supostos máis graves» de estas intervenciones suponen «de facto unha ampliación do volumen da actividade terciaria desenvolvida no interior do local, realizada con cerramentos estables e, ademáis, con cargo á superficie viaria».
La propuesta del técnico fue «dar traslado inmediato á Xerencia de Urbanismo aos efectos de que polo departamento de Infracións Urbanísticas se verifique e informe da adecuación desas actuacións constructivas a normativa urbanística en vigor», que ahora mismo es el Plan Xeral de 1993. En caso de que no sea así, reclama la apertura de los correspondientes expedientes sancionadores para la restauración de la legalidad urbanística. Se ignora si dichos expedientes fueron abiertos y, sobre todo, resueltos, ya que los anclajes y la ocupación con terrazas fijas sigue como estaba.
En total, el Concello tiene constancia de una decena de locales en esta situación. Concretamente, seis en Montero Ríos, donde se produce la mayor densidad, dos en la plaza de Compostela, uno en Castelar y el último en Pablo Morillo.
Esta relación de establecimientos confirma que no se trata de una política asilada por parte de algún propietario, sino de una práctica que afecta a la mayoría de la zona.
Casi una decena de locales colocan terrazas en la vía pública sin licencia municipal
El problema con la hostelería de la zona no se reduce a la sujeción de toldos a edificios sin autorización alguna. Además, instalan terrazas sin pedir permiso al Concello. Aunque el gobierno municipal instauró la tasa cero hace unos años (que equivale a la práctica gratuidad) su instalación sigue estando regulada por una ordenanza y precisa autorización expresa.
El departamento de Mobilidade e Seguridade certificó el pasado mes de julio que nueve locales colocan sus mesas y sillas en la vía pública sin poseer licencia, por lo que reclamó que se les abriera el correspondiente expediente sancionador. Para ello se nombró a un jurista municipal como instructor del procedimiento.
A fin de que no hubiera dudas sobre la situación existente, el funcionario incluía en el informe un reportaje fotográfico sobre las terrazas.
A lo largo de este año, la situación de los locales de esta zona neurálgica para el ocio en la ciudad ha estado rodeada de polémica. Desde la oposición municipal, PP y Marea, se reclamó la aplicación de la ordenanza en vigor, que prohíbe de manera expresa la instalación de terrazas fijas. Por el contrario, exige que se desmonten cada noche para evitar que terminen convirtiéndose en instalaciones fijas. Igualmente, la normativa veta de manera expresa la instalación de televisores.
Desde el Concello se insiste en lo avanzado que están los trabajos para aprobar una nueva ordenanza, que la mayoría socialista le permitirá aprobar, pero el texto no ha visto la luz ni hay fecha.