Un bronce con tintes vigueses

m. v. f. VIGO / LA VOZ

VIGO

Las célticas Cristina Cantero y Noa Comesaña subieron al podio en el Europeo sub-16 de baloncesto

01 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La representación viguesa en la selección española femenina de baloncesto sub-16 regresó ayer a Vigo con una medalla de bronce al cuello en el Europeo de la categoría. Tanto la entrenadora del Celta y miembro del cuerpo técnico del combinado nacional, Cristina Cantero, como su jugadora Noa Comesaña admitían ayer que caer en semifinales tras un torneo «excelente» había sido un duro golpe. Sin embargo, se sienten satisfechas de que el equipo fuera capaz de reponerse a tiempo para poder saborear este metal.

Ambas hablan de unas vivencias que les han supuesto, por encima de todo, aprendizaje. «Es una experiencia muy intensa, caso como un Gran Hermano», compara Cantero. Detalla que han sido 34 días de concentración en los que han disputado 13 partidos y han completado 39 entrenamientos. «Es todo muy concentrado, tratando de que todo funcione lo antes posible», explica sobre la dinámica de la preparación y la competición en torneos de estas características.

Y si la entrenadora ya tenía experiencia, para Noa era su primera gran competición internacional. «Había participado en algún torneo, pero para mí ya solo el hecho de estar en el Europeo era un sueño, algo increíble», recalca la jugadora, que vive su cuarto año como céltica y se dispone a compaginar el equipo júnior con el de Liga Femenina 2 que dirige Cantero.

Las dos viven con naturalidad formar parte de un mismo grupo fuera del Celta. «Para mí Noa es una más cuando estamos con la selección. Ha trabajado muy bien, adaptándose a lo que le ha pedido el cuerpo técnico», indica resaltando lo satisfecha que está con el papel de Comesaña.

Cantero asegura que para ella el rendimiento del equipo en esta competición tenía bastante de incógnita. «En esta categoría la primera vez que compites nunca sabes cómo van a salir las cosas ni cómo van a responder. Aunque juegues amistosos, luego tampoco sabes el nivel del rival ni lo que te vas a encontrar», razona. Noa admite que en vista de los amistosos, tenían muchas esperanzas en que hicieran un buen campeonato. «Me esperaba que pudiéramos hacerlo bien, pero la semifinal fue dura porque sabíamos que no habíamos estado a nuestro nivel y fue triste, lo pasamos mal», reconoce.

Lo constata Cristina Cantero, que señala que «no fue fácil» recuperar anímicamente a las jugadoras después del golpe de quedarse a un paso de la final tras haberse impuesto holgadamente en los partidos anteriores a ese. «El palo para ellas fue gordo, pero sabíamos que el equipo que mejor se recompusiera sería el que se llevara el bronce y pudimos recuperarnos», recalca. Revela, además, que «algún vídeo de los papis» y alguna dinámica de grupo fueron suficientes para que las componentes del equipo recuperaran la energía a tiempo. «Al final son crías de 16 años».

Nueva temporada

Cantero apenas ha descansado «dos o tres semanas» este verano, en su tierra, Andalucía, su lugar ideal para desconectar. Y aunque ayer reconocía estar «agotada» también se siente ilusionada con la nueva temporada. El Celta comenzó la preparación la pasada semana con ella muy pendiente en la distancia. «El cuerpo técnico llevamos mucho tiempo juntos y funcionan bien sin mí. ¡No sé si tengo que preocuparme!», bromea.

Cantero afirma que se siente satisfecha con la plantilla y con muchas ganas de comenzar a trabajar, consciente de que «el nivel de la liga ha subido» y no va a ser una temporada fácil.