Los profesores de música siguen guiando a sus alumnos por Internet

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

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Los estudiantes de conservatorio envían vídeos a sus maestros para seguir el curso

06 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La música no para durante el confinamiento. Los alumnos de los conservatorios de Vigo siguen practicando las obras y estudios de sus respectivos instrumentos. Muchos no han perdido el contacto con sus profesores, que continúan guiándoles gracias a las posibilidades de Iternet Los estudiantes de música mantienen una comunicación con sus maestros a través de aplicaciones como WhatsApp, Skype, Youtube o Wetransfer.

Los alumnos de la profesora de guitarra del Conservatorio Superior, Margarita Escarpa, le mandan vídeos para mostrarle sus progresos. Ella los analiza con detenimiento, toma nota de los aspectos a mejorar y les responde con las indicaciones que considera precisas. La experiencia está resultando positiva aunque no sea el aprendizaje perfecto. «A mis alumnos les está viniendo bien porque se fuerzan a grabar y detectan cosas distintas. Les obliga a ser un poco más perfeccionistas y a cuidar pequeños fallos», afirma. No obstante reconoce que faltan medios porque dependen de las posibilidades particulares de cada alumno y profesor. «Está claro que necesitamos más tecnología para hacer esto», afirma desde su confinamiento en el barrio viejo de Navia.

La profesora de violín Marta Vélez también desarrolla su labor pedagógica a distancia con vídeos desde su domicilio en Coruxo. Para las clases teóricas, sus alumnos le mandan escritos y ella responde dudas por WhatsApp. Donde encuentra dificultad es con las clases de música de cámara, ya que los alumnos no pueden reunirse para tocar. La alarma sanitaria les ha sorprendido con pocos medios. En su caso, utiliza la tarifa de su móvil y lo conecta al ordenador. «Esto nos ha pillado desprevenidos», afirma.

La profesora de violonchelo del Conservatorio Profesional, Isabel Figueroa, recibe pequeñas grabaciones de sus alumnos realizadas a través de dispositivos móviles. «Intento obviar micros malos y les doy mis recomendaciones por mail», afirma. También ha creado un grupo de WhatsApp en el que les manda propuestas educativas interesantes para practicar con el instrumento y juegos musicales. Por ejemplo, les sugiere dos notas para que completen una melodía. Intenta que sus alumnos escuchen más música y trabajen aspectos para los que no da tiempo en una clase normal y que ahora sobra. Reconoce que la labor no está siendo fácil. «Trabajo con las personas, los cuerpos y el sonido y se me hace raro tener que escuchar por teléfono», afirma.

Gloria Rodríguez Gil, profesora de lenguaje musical, repentización, transposición y acompañamiento en el Conservatorio Profesional, hizo tres grupos, uno por curso para los trabajos colectivos. Además atiende individualmente a sus alumnos intercambiando audios, el alumnado realizando la lección y la profesora corrigiéndola. Opina que se trata de una buena solución para no perder el hilo del curso, aunque cree que, mientras para ciertas actividades se puede organizar a distancia, para otras no es viable a largo plazo.