
El Sergas no logra candidatos para la mayoría de los puestos de mando que convoca
18 feb 2022 . Actualizado a las 12:51 h.Ni siquiera el Servizo Galego de Saúde esconde que la situación de las jefaturas de los centros de salud del área sanitaria de Vigo es peculiar. En diciembre del 2018, un total de 23 médicos anunciaron que dimitían como jefes de servicio y unidad para denunciar el deterioro de la atención primaria. Desde entonces, reina la provisionalidad y el Sergas intenta apagar las consecuencias de esa dimisión en bloque, que destapó una enorme crisis en la atención primaria gallega. Tres años después, el organismo sanitario ha empezado a nombrar nuevos jefes también en bloque, pero no le está resultando fácil. El último concurso público para ocupar esas plazas ponía en liza 14 puestos. Se cubrieron cinco, porque a los otros nueve (el 64 %) no se presentó nadie.
Lanzar una convocatoria pública es algo que decide la dirección del Sergas en Vigo. No tiene ninguna obligación de abrir ese procedimiento. Y por ello, es algo que solo se suele hacer cuando hay seguridad de que va a haber candidatos, según fuentes del sector. La gerencia del área sanitaria interpreta que, aunque nueve puestos que convocó han quedado vacantes, «se van dando pasos para normalizar la situación», dice una portavoz. Reitera que su compromiso es ocupar todos los puestos de mando cuanto antes.
Formalmente, este concurso se dividió en dos: siete jefaturas de servicio y otras tantas de unidad —un servicio puede contener varias unidades—. A finales del 2020 ya se había lanzado un concurso para ocho jefaturas de servicio, que el Sergas tardó un año en resolver y que dejó una vacante (Moaña).
La dirección sanitaria pone en valor otro hecho. Los cinco puestos que se han cubierto (cuatro jefaturas de servicio y una de unidad) están ocupados por médicos que en su día dimitieron de sus cargos. La dirección del área sanitaria cree que esto significa que estos médicos «confían en que se están haciendo bien las cosas». Por eso, agradece el «compromiso de estos profesionales».
Una de las personas que renunció a su puesto y que ahora lo recupera es Marta Delfín, jefa de servicio de A Doblada. «Aunque dimitimos, muchos seguíamos ahí, nuestros compañeros nos seguían identificando como jefes y pidiendo que los ayudásemos», explica. Además, cuando estalló la pandemia, el Sergas se dio cuenta de que no tenía interlocutores en los centros de salud y pidió a cada ambulatorio que designase un responsable covid. La mayoría de los puestos fueron ocupados por antiguos dimisionarios, que en la práctica organizaron la asistencia en cada centro para no dejar la situación sin organización en un momento de máxima tensión. «No éramos [jefes de servicio], pero sí éramos», resume Delfín, «y al salir la convocatoria pensé que era una pena dejar la plaza desierta si en la práctica ya estaba haciendo de representante».
Cristina Pinín también ocupaba el cargo de jefa de unidad en Salceda y ahora vuelve a él. Lo considera «una formalidad». «No es bueno para la asistencia que prestan los centros de salud que no haya una persona que coordine», opina. Los otros dimisionarios que han vuelto a sus plazas son Ángeles Charle, en O Porriño; Leopoldo García, en Matamá. Rosa Rodríguez Ferro era jefa de unidad en Colmeiro y ahora pasa a jefa de servicio. En diciembre también Luis López Vilar recuperó la plaza de Teis.
Han quedado desiertos los puestos de mando de los centros de salud de Tui, Val Miñor, Moaña —es la segunda vez que queda desierta—, Mos, Chapela, Panxón, As Neves, Salvaterra y Taboada Leal.