El preacuerdo que supone una subida del 2,5 % tiene que ser refrendado
11 ene 2024 . Actualizado a las 21:30 h.La huelga de Vitrasa toca su fin después de una jornada de negociaciones en la que se ha logrado un preacuerdo que tiene que ser ratificado por la asamblea de trabajadores. Los empleados cobrarán un 2,5 % más por el año 2023 y este año que acaba de empezar se consolida la subida. Se actualizarán las tablas salariales y se cobrarán los atrasos, según informó Santos Sánchez, de UGT. Hay acuerdo sobre la nocturnidad y en talleres y cambios de turno entre compañeros y se mejorarán los descansos en las paradas.
El presidente del comité de empresa, Imanol Arnoso, de la CIG recordó que el preacuerdo tiene que ser refrendado este viernes por la asamblea de trabajadores y que si es aprobado se acabará la huelga, pero si no es ratificado podrían volver a negociaciones. El preacuerdo supone abrir una período de conversaciones de tres semanas para negociar sin presiones el nuevo convenio colectivo. El presidente de comité ha indicado que los atrasos son revisables y que va a haber mejoras en el turno de vacaciones y de descansos.
Tras el preacuerdo el director general de Vitrasa, Carlos González, mostró su satisfacción y esperanza de que la asamblea de trabajadores ratifique el fin de la huelga para «poder recuperar la confianza de los viajeros y comenzar a trabajar con normalidad».
Los trabajadores llevaban tres años de movilizaciones y 49 días de huelga. Hoy se celebró la ultima protesta por las calles del centro de la ciudad. Las movilizaciones han supuesto atascos y largas esperas en las paradas de autobuses para miles de vigueses. La huelga ha costado 42.000 euros en lunas rotas y daños en los vehículos. Con mucha frecuencia os autobuses sufrían apedreamientos a la salida de las cocheras. La de ayer era la quinta reunión entre la empresa y los sindicatos después de muchas negociaciones infructuosas.
La reunión empezó a las 10.30 después de una movilización tempranera. Tras un descanso la negociación del comité con la empresa finalizó cerca de las 19.00 horas tras muchas discusiones y cesiones por las dos partes, que empezaron en posturas muy distantes ya que los trabajadores pedían un aumento del 16 % del salario por los últimos res años sin subidas. Ahora este preacuerdo se tiene que transformar en un acuerdo definitivo con la mediación del AGA de la Xunta.
El preacuerdo no supone que los autobuses comiencen a circular con normalidad este viernes. Al revés, continúan los servicios mínimos, es decir, la mitad de la flota. Todo está pendiente de que la asamblea de este viernes ratifique el acuerdo. Si es así, entonces sí quedará anulada la huelga y se retomará el servicio normal.
Durante la huelga varios trabajadores fueron expedientados e incluso varios de ellos fueron suspendidos de empleo y sueldo durante dos meses con lo que su situación económica durante las Navidades fue complicada. Esta misma semana, el presidente del comité, Imanol Arnoso, de la CIG, mostraba su voluntad de poder llegar a un acuerdo que supeditaba al conjunto del comité, que actúa democráticamente.
Durante la huelga los trabajadores han mantenido polémicas con el gobierno local. El concejal Carlos Font los acusó de estar manipulados por la CIG y el Bloque, un extremo que han desmentido apelando a la pluralidad política en el comité. Los incidentes con el alcalde Abel Caballero durante las Navidades han sido también una nota de tensión.