El Lóstrego aprende a perder

MÍRIAM V. F. VIGO / LA VOZ

VIGO

CEDIDA

El equipo puso fin la semana pasada a una racha de seis derrotas; creado en el 2020, ha sido su primer bache

03 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde fuera, la situación del Lóstrego en las últimas semanas se antojaba inexplicable. Pasaron de puntuar en cada partido y estar peleando por la primera plaza a encajar seis derrotas seguidas, una de las cuales se produjo contra el colista. «Son cosas que tiene el fútbol», repite varias veces su técnico, Gabi Couñago, cuado analiza lo ocurrido. Pero detrás hay una serie de factores que pudieron dejar atrás para volver a sumar de tres la pasada jornada.

Las primeras derrotas fueron «inmerecidas». Incluso frente al Avilés, con la primera plaza en juego, cuenta que fueron superiores, pero salió cruz en «una jugada aislada». Luego vino un segundo traspié, ante el Mos, «en un partido raro que se escapa por una acción en fuera de juego claro», lo que les hizo irse tocadas al parón navideño.

Durante esa pausa, todo se complicó sobremanera y apenas pudieron entrenar. Anita Iglesias se había lesionado ante el conjunto asturiano y se sumaron las bajas de larga duración de Peque y Drus. Para colmo, «la gripe A dejó tocada a toda la plantilla», con mención especial a Nara, que estuvo dos semanas sin poder salir de casa. Una sanción inoportuna se tradujo en que afrontaran el inicio de año aún más en cuadro.

En las dos últimas semanas, las aguas han vuelto a su cauce, pese a lo cual cayeron ante el Umia, colista. «Llama la atención esa derrota, pero es un partido que si ganas 0-6, no pasa nada. Tuvimos mil ocasiones», lamenta. La pasada jornada sí pudieron ya reencontrarse con el triunfo frente al Lugo. «No lo celebramos con rabia. Mas bien, fue alivio. Fuimos muy superiores, lo tuvimos muy controlado y no sufrimos. Fue una sensación de retorno a la normalidad», precisa. Es el partido que les «hacía falta».

La situación que han dejado atrás era completamente nueva para un club que no perdió un solo partido hasta que llegó a su actual categoría. Pero lo afrontaron con naturalidad, aun sabiendo que se escapa la primera plaza, la única que tiene premio. «Pelearla no era una obligación, era una ilusión. Todo lo que sea llegar a enero sin posibilidades, sin luchar por nada, hace que la liga se haga más larga», analiza.

A cambio, se ponen otros objetivos. «Si no nos da para ganar la liga, queremos intentar ser segundas, hacer un buen año, tener buenas sensaciones y seguir creciendo», recalca el preparador. Haber recuperado la normalidad ya ha supuesto quitarse un peso de encima y parte de la base de que «la racha de derrotas no fue ninguna tragedia».

Sí que fue algo nuevo también para el propio Couñago, que no había vivido nada similar hasta ahora. «Por suerte, nunca había tenido una racha así. Es una situación extraña y se hace raro, porque todos sabíamos que estar tanto tiempo sin ganar no refleja el nivel el equipo. Pero son esas cosas que tiene el fútbol», repite.

Llegaron a hacer la broma de llevar ajos como ritual contra la mala suerte después del partido del Umia, que perdieron pese a ser muy superiores. «Era como: ‘Aquí está pasando algo’», cuenta divertido. Finalizada la racha, ahora esperan que haya comenzado otra. Mañana se miden al Gijón en casa (12.00).