De la exigencia nace la excelencia

Xosé Ramón Castro
X. r. castro VIGO / LA VOZ

VIGO

CEDIDA

Santi Alonso y Carolina Figueroa lideran un club con 15 años de vida, instalado en el élite con la dedicación como motor

10 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Natural del barrio de Valladares, para Santiago Alonso Figueroa (Vigo, 1987) todo comenzó viendo una exhibición en la que participaba su prima. «Cuando la fui a ver, ya quería patinar», recuerda. Lo siguiente, con siete años, fue comenzar a patinar en el Valladares, club en el estuvo hasta que muchos años después sea incorporó a un CPA Ribex que había fundado Carolina Figueroa, la principal impulsora de una entidad que nació en el año 2009 en O Porriño, pero que encontró en Tui su lugar en el mundo.

«Nos mudamos porque nos daban mejores condiciones y no había otro club de patinaje», precisa Santi, que califica este deporte como su forma de vida y admite que, conjuntamente con Carolina (el otro 50% del club), sacrifica muchas cosas de su vida personal para alcanzar el éxito. Con la exigencia por bandera «porque, como en cualquier otro trabajo, si no te exiges al final, vas a ser uno cualquiera». «Cuando dejé de patinar, me llamó una empresa de actividades extraescolares en la que trabajaba Carolina y a través de exhibiciones, nos fuimos conociendo. Ella llevaba el colegio (Ribeira en Torneiros), donde se fundó el Ribex, me propuso entrenar con ella y ahí surgió el club», relata.

La entidad comenzó con un número reducido de patinadores, apenas 20 sumando show e individual, pero apostaron por la creación de unas escuelas que con el tiempo le han servido de base para crecer. «Poco a poco, las niñas se fueron animando a competir» y a partir de ahí, comenzaron a subir peldaños hasta contar con cuatro equipos de grupos show, que es la modalidad por la que más apuesta y se conoce a la entidad.

Para Alonso Figueroa, el trabajo está por encima de cualquier otra condición. «Preferimos un patinador que tenga muchas ganas y se implique mucho aunque no sea tan buen patinador técnicamente, a uno que tenga todas las cualidades, pero que sea más vago. Nosotros creemos mucho en el trabajo y en la perseverancia», explica.

Bajo esta bandera, el Ribex se ha convertido en un asiduo en los campeonatos de España de la especialidad, algo nada fácil teniendo en cuenta que Galicia es una potencia en esta disciplina. En concreto, desde su segunda participación en el Campeonato Gallego, en el 2010, se hicieron con una plaza en el estatal en el que no han dejado de participar desde entonces.

En el 2022, dieron el salto internacional: fueron quintos de España y participaron en la Copa del Mundo de Alemania. Al año siguiente, se clasificaron para la misma competición, pero al celebrarse en Argentina, tuvieron que renunciar por ser inasumible el gasto y este año se hicieron con el tercer puesto del Campeonato de España en grupos grandes (16 o más competidores) y se aseguraron la plaza para el Mundial. «Todo es entre Carolina y yo, que somos las mentes pensantes del club. La música, la idea y la coreografía surgen de nosotros», dice de las claves para conseguir un show puntero. El reto para el futuro es mantener el nivel actual y crecer todo lo posible.

Financiar la presencia en el Mundial de Italia, una osadía ante la falta de ayudas

El esfuerzo y la alegría que suponen para el Ribex clasificarse para todo un Mundial de grupos show no tiene correspondencia con las ayudas que reciben, del todo ínfimas, lo que obliga a Santiago, Carolina y compañía a ingeniárselas para tratar de que los padres no tengan que asumir íntegramente los 1.400 euros de gasto que necesita cada patinador (viaje a Italia, hotel, manutención y demás). En total, el coste de participar en la máxima competición se va por encima de los 20.000 euros.

«No queremos que todo salga de los bolsillos de las familias porque somos conscientes de que no todas pueden poner ese dinero», dice el entrenador. Ante la falta de ayudas, el Ribex se las ha ingeniado para estar presente en todo tipo de fiestas con un bar ambulante, excelentemente montado, que le permite sacarse un dinero. Igual que la venta de rosquillas.

Porque con la vía institucional apenas pueden contar. «Las subvenciones no nos llegan a nada, porque no alcanzan ni a mil euros y cualquier cosas que hagas ya se va», comenta. El Concello de Tui, en su anterior cita internacional, sí que les había ayudado asumiendo los gastos de los traslados y en esta ocasión, les ceden los espacios municipales para la organización de un evento con un transformista. «Sé que nos van a ayudar en todo lo que puedan. Es la única administración que nos ayuda», dicen.

Con el ánimo de recaudar dinero, el club de Tui asumió la organización del Campeonato Gallego de Segunda categoría, pero la FGP tiró de reglamento y le cargó el coste de los jueces, lo que hizo estéril la jornada de trabajo. «Nosotros estimábamos una venta de entrada que finalmente fueron menos, luego están los gastos que supone una organización, lo que unido a la factura de los jueces, nos dejó a cero. Llamé a la Federación (para evitar ese pago) y me dijeron que todos éramos iguales», argumento que comparte Santi, pero puntualizado que «no todos los clubes representan a Galicia en un Mundial». La Federación Española les da los chándales y una camiseta.

El patrocinio privado tampoco es una opción, «porque al ser un deporte minoritario, nadie se presta». Ante esta situación, cree que «las instituciones deben colaborar un poco más con los deportes minoritarios, no solo el patinaje», una disciplina que mueve mucho más de lo que parece gracias a clubes así.