«Doy más valor a la medalla por la reacción, la manera de lograrla»

VIGO

CEDIDA

El cangués Pablo Graña conquistó la plata europea en C1 200

19 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El cangués Pablo Graña se colgó la semana pasada la plata en C1 200 en el Europeo de piragüismo. Después de no haber podido conseguir el objetivo de estar en los Juegos Olímpicos de París, el palista dice que ya tiene en mente los de Los Ángeles, aunque prefiere ponerse metas más inmediatas. La cita de Szeged, donde cumplió su objetivo de subir al podio, era una de ellas; la próxima, el Mundial programado para finales de agosto.

Haber subido al segundo cajón del podio le deja buenas sensaciones al deportista. «Estoy contento con este resultado. Venía con esperanzas, pensaba que podía estar ahí, pero luego, en una regata tan corta, nunca sabes lo que puede pasar», admite. Conocedor de sus cualidades y de las de sus competidores, tenía la idea de salir lo más fuerte que pudiera para coger ventaja. «Salió bien, aunque en los últimos metros se me complicó un poco».

Cuenta que sintió que enganchaba muy bien en el agua en la salida. «Me noté rápido al principio, iba delante, pero sabía que a mis contrincantes se les dan mejor los últimos metros que a mí», cuenta. Por eso llegó a temer perder la medalla. «El que venía a mi izquierda había ganado el campeonato de Europa los dos años anteriores. Sabía que tenía muy buen tramo final y como lo vi llegar, en los últimos metros hice la tirada un poco antes y llegamos muy, muy cerca», pero con le cangués por delante para quedarse con la plata.

«Me gustó cómo respondí»

Está especialmente no solo por la medalla, sino por el modo de conseguirla, por esa reacción que le permitió retenerla. «Siempre llena de satisfacción un logro así, pero más porque me gustó cómo respondí, cómo lo hice. Y también es una prueba que me gusta mucho», desgrana. Argumenta que toda medalla es importante pero «la reacción, la manera de lograrla» que le dé «más valor» que a otras. Aunque también subraya que las de barcos de equipo las coloca «un pelín por delante del resto por compartirlas con más gente».

Graña acudía a esta cita sabiendo que estaba haciendo buenos tiempos en los entrenamientos, pero no por ello sin incertidumbre. «Hace dos años había conseguido la plata y el año anterior, el bronce. Sabía que había unos cuantos que estaban a mi nivel y que se iba a decidir por décimas», como así sucedió. «Yo iba a por la medalla, pero siempre puede pasar cualquier cosa o simplemente que los rivales anden mejor que tú».

Se encontraba bien físicamente, incluso mejor de lo que acostumbra. «A veces, se me atrancan las últimas semanas (antes de competir), no consigo sentirme cómodo, pero estas dos últimas sí que me notaba muy bien y se vio reflejado en el resultado», sostiene. Esas situaciones que se dan a veces se deben, razona, a que le cuesta aguantar la carga, pero siempre consigue llegar a punto a las regatas. «Confío plenamente en mi entrenador (Daniel Costa), y aunque en esas últimas semanas pueda estar más cansado, más torpe o menos a gusto, sé que cuando llega la competición, voy a estar bien», destaca.

Sin plaza para los Juegos de París

Graña se había marcado como objetivo estar en los Juegos Olímpicos de París pero, finalmente, no logró la clasificación. «No sé si llamarte decepción. Sí que teníamos la ilusión de competir esa plaza, pero también sabíamos que era difícil», cuenta. Era consciente de que había cuatro o cinco barcos muy fuertes que iban a competir por ese billete olímpico y que iba a depender de quién llegara mejor al momento clave. Lo asume con deportividad. «En el deporte, a veces se gana y otras, se pierde. Hay que tomarlo con deportividad, sabiendo que estuviste luchando por ello y que el nivel lo tenías para haberlo logrado», razona.

Tras el chasco inicial, fue capaz de cambiar el chip y empezar a pensar en nuevos retos. «Te puede afectar en un cierto momento y te puede frustrar, pero tienes que pasar página y salir de ahí rápido. Fui capaz de hacerlo», comenta. No oculta que en su cabeza ya está la cita de Los Ángeles, pero paso a paso. «En cuatro años pueden pasar muchas cosas, por eso voy a ir año a año, mirando a más corto plazo».

Lo más inmediato es el Mundial, en el que su meta será ganar. «Sé que estoy con los mejores, que con los tiempos que estamos haciendo, podemos luchar por el oro», recalca. Ahora tiene una semana de descanso para «despejar física y mentalmente» antes de pensar en esa próxima competición. Podrá salir mejor o peor, pero Graña, como siempre, irá a por todas.