Conflicto entre la directiva del Sárdoma y el equipo cadete, que deja el club

LA VOZ VIGO

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Begoña Aldao desmiente la versión de los padres de las cadetes del Sárdoma.
Begoña Aldao desmiente la versión de los padres de las cadetes del Sárdoma. RFEF

Jugadoras y padres no están de acuerdo con la destitución de su técnico

21 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Choque frontal entre la directiva del Sárdoma, encabezada por su presidenta, Begoña Aldao, y el conjunto cadete del club vigués de fútbol femenino. Desde la entidad se tomó la decisión de prescindir del entrenador de este equipo, algo con lo que no están de acuerdo las futbolistas y sus padres, lo que ha provocado un conflicto que ha llevado a las jóvenes deportistas a abandonar el club. Hasta ahí coinciden las versiones de ambas partes, si bien difieren en otros puntos de cómo se desarrollaron los acontecimientos.

De acuerdo con el relato de la madre de una de las integrantes del equipo, Ángeles Pereira, la determinación de prescindir del técnico se toma en contra del criterio de las jugadoras, que están contentas con él, y a pesar de que los resultados deportivos también acompañan, por lo que entienden que no está fundamentada. Aldao, por su parte, expone que «el entrenador no está acorde con los valores del club» y de ahí que haya habido desavenencias y se haya optado por no seguir contando con él. «Hablamos y le digo que si él piensa de una manera y el club, de otra, no tiene sentido que continúe», explica.

Pone algunos ejemplos, como que cuando se quería convocar a alguna futbolista con el filial, eran reticentes por si el técnico no estaba de acuerdo. «Las tenía abducidas», señala la presidenta, que argumenta que el club tiene que estar por encima. «En el Sárdoma somos todos compañeros y compañeras y estamos para ayudarnos», una filosofía que entiende que no estaba aplicando de la misma forma el preparador.

Las familias, por el contrario, dicen que son las niñas las que no quieren acudir con las de 18 o 19 años y se remiten a sus progenitores cuandose les indica que deben ir. «Ellas dicen que no quieren y que hablen con sus padres», admitiendo que el técnico también compartía esa visión de que no es lo mejor que jugadoras de esa edad vayan con las de categoría superior ante la diferencia existente. Aparte de que llevarlas a ellas supone «que otras niñas de ese equipo se queden en casa.»

Pero más allá de desacuerdos concretos, no coinciden en cómo se precipitaron los acontecimientos en la tarde del martes, cuando se produjeron momentos de tensión después de que el cese del preparador de las cadetes se le hubiera comunicado a este la víspera. «Fuimos a hablar con ella (Aldao) para que entrara en razón y no hubo forma. Así que le dijimos que nos dé las fichas y nos quería cobrar una multa», narra Pereira. Denuncian, además, que la presidenta esperó a la jornada 6, cuando aquellas que hayan disputado esos partidos no pueden jugar en otro club de la misma categoría, si bien Aldao niega que el momento de actuar venga dado por esa circunstancia reglamentaria.

Además, mientras la mandataria afirma que recibió insultos directos de una de las madres —concretamente, «puta sinvergüenza»— e insinuaciones de que es una «mentirosa», Pereira mantiene que fue Aldao quien no tuvo una actitud correcta con las pequeñas. «Fueron a hablar con ella y se puso a gritarles, a decirles que no saben jugar, denigrando a niñas menores de edad. Aparte del trato que tuvo con nosotros, llamándonos cuchipandi y cosas así», sostiene. La aludida niega ese extremo y parte de la base de que las decisiones que tome el club no son competencia de las familias ni de las futbolistas, pero con todo, aceptó reunirse con dos padres para tratar este asunto y fue entonces cuando aparecieron todos los implicados -la totalidad de las jugadoras y sus progenitores-.

Aldao apunta que les dio los mismos motivos que al propio entrenador para argumentar su marcha. «Me dicen que si lo echo, las niñas no pueden jugar, cuando a quien se echa es a él. Me exigen que lo readmita o si no, se van, una amenaza. Y me piden hablar conmigo las jugadoras, a lo que respondo que hablaré con las capitanas», desgrana. Fue tras esa conversación cuando, narra, se produjeron los momentos de tensión en los que recibió insultos. «Fue tan lamentable e incómodo, que nos quedamos perplejos», dice. Añade que «hay testigos» de que pueden dar fe de su versión y reivindica: «Si de algo puedo presumir, es que llevo muchos años defendiendo el fútbol femenino e intentando darle la seriedad que corresponde».

Pereira, por su parte, apunta que las quejas sobre la presidenta no son nuevas, menciona que las jugadoras del primer equipo del año pasado se fueron con una única excepción y que buena parte de las del filial también optaron por irse, algo que relaciona con la figura de Aldao. También hay malestar con la cuestión económica. «Pagamos una pasta y luego, nunca hay un duro, hay que llevar a las niñas en coche a donde sea. Hace una reunión de padres para pedirte 50 euros para la reserva de la ficha del año siguiente porque el club no tiene dinero, pero luego vamos todos a hablar con ella y dice que no tiene por qué recibirnos». Están preparando un escito a la Federación para que les dé las fichas de las deportistas.