Un grupo de vecinos se presentó ayer en el Concello de Cangas para saber por qué no se entregan de una vez las sepulturas, que ya pagaron a 1.000 euros por unidad
09 ene 2008 . Actualizado a las 13:07 h.Los pagaron, pero no disponen de ellos y el asunto se presenta complicado. Los aproximadamente 600 nichos nuevos producto de la ampliación del cementerio de Adán están listos. Los vecinos ingresaron en el Concello el dinero, a razón de 1.000 euros por nicho. Lo hicieron el pasado verano y desde entonces esperan que se realice el correspondiente sorteo y la posterior adjudicación.
Cansados de esperar, una veintena de afectados se presentaron ayer en el Concello para saber con exactitud qué pasa. Los recibió la alcaldesa y les explicó cuál es el problema. Los vecinos están molestos, pero la llamada a concentrarse ayer ante el Concello no tuvo la repercusión esperada.
Según indicó la alcaldesa, aunque los nichos están construidos, falta por finalizar una serie de trabajos de alumbrado, pavimentación, en la entrada al cementerio, portales y remates de los panteones. El Concello no está dispuesto a recepcionar las obras mientras la empresa no las concluya en su totalidad.
La empresa, por su parte, no quiere seguir trabajando mientras no se le paguen varias deudas pendientes, no sólo por el cementerio de Aldán, sino también por otros proyectos que realizó para el Concello, entre ellos, la avenida de Marín.
La alcaldesa dice, además, que el gobierno anterior decidió realizar modificaciones en las obras que no constan en el proyecto, lo que obligará a aprobar un modificado. Se refiere a la capilla prevista originalmente que, dice, fue sustituida por nichos.
El ex alcalde y portavoz del grupo popular, José Enrique Sotelo, pregunta a la alcaldesa qué problema hay con la empresa y qué plazos se marca el gobierno municipal para hacer efectiva la entrega de los nichos en cuestión.
Sotelo asegura que la decisión de cobrar a los vecinos fue del actual gobierno y aporta como prueba sendos ingresos realizados por una persona el 28 de junio y el 31 de julio. Clara Millán asegura que la decisión de exigir el pago e incluso la mayoría de los ingresos fueron anteriores a su toma de posesión. Admite que firmó alguna orden de pago, pero la mayoría, dice, fue cosa de Sotelo.