El crimen del cráneo incompleto en Mos va camino del sobreseimiento

Javier Romero Doniz
J. romero VIGO / LA VOZ

MOS

El perro del fallecido, entre los agentes que buscaban indicios por la zona
El perro del fallecido, entre los agentes que buscaban indicios por la zona M.Moralejo

Cuatro años y medio después no hay novedades en la causa por esta muerte violenta ligada al robo de heroína entre consumidores

23 nov 2025 . Actualizado a las 17:41 h.

A José Luis Vila lo mataron durante un cuatrimestre especialmente convulso en el sur de la provincia por muertes violentas. Ocurrió en abril del 2021 y supuso el tercer crimen desde el inicio de año. En enero mataron a un hombre un hostal de Mondariz; y en abril aparecieron los restos de otro hombre en un pozo de O Porriño. La muerte de Mondariz se juzgó y condenó al único acusado. El de O Porriño se sobreseyó este mes, y el de Mos va por el mismo camino tras cuatro años sin avances en el caso.

El presunto homicidio de José Luis Vila supone un callejón sin salida. Murió en la misma casa donde nació hacía 55 años: número 66 de Estrada Real, lugar de Piñeiro, Sanguiñeda, Mos. La primera inspección del cadáver evidenció la vehemencia en la autoría del crimen. La cabeza, calva, presentaba un fuerte golpe, y las partes del cráneo incompleto seguían sobre el piso de la cocina. La investigación, instruida por el Juzgado número 3 de O Porriño, supone uno de los pocos crímenes sin resolver cometidos en los últimos años Vigo y su área metropolitana.

La tesis policial apunta a una muerte relacionada con el trapicheo de drogas. El fallecido tenía antecedentes por este motivo, relacionados con heroína, y la idea recogida en el sumario, explican fuentes judiciales, expone un posible escenario donde el autor o autores del crimen decidieron acabar con su vida habiendo droga de por medio. Tampoco hay cámaras de videovigilancia públicas o privadas por la zona a las que recurrir en la busca de pistas por la ubicación aislada de la escena del crimen.

A mayores, como en cualquier investigación de estas características, analizar las señales emitidas por los repetidores de telefonía móvil tampoco aportaron información concreta sobre quién pudo estar en la zona el día de autos. Ni testigos que vieran nada, más allá de una presencia constante de coches llegando a la vivienda para abandonarla en cuestión de minutos. También pudo darse la circunstancia de el asesino o asesinos no portaran teléfonos móviles, precisamente para evitar dar pistas a toro pasado. 

Proximidad

Otro dato relevante para la investigación, que sustentaría la tesis de la venta de droga como móvil del crimen, revela que el fallecido vivía con otro hermano que en abril del 2021 estaba desde hacía un año en prisión por delitos relacionados también con la venta de heroína.

A mayores, los testimonios de vecinos. Los recogidos por La Voz tras hallarse el cadáver y trascender en el barrio la muerte violenta de José Luis, resultan elocuentes: «Vendían y consumían. La presencia de coches era constante, 24 horas. Y eso que yo le quiero bien; vino a nuestra boda, y siempre ha sido buen vecino», confesaba una mujer que cohabita puerta con puerta. Pero el trabajo policial en una zona tan aislada como el número 66 de Estrada Real, en el lugar de Piñeiro, Sanguiñeda, Mos, supone un contratiempo mayúsculo.

Por eso, cuatro años y medio después, la resolución del caso se hace muy compleja y la causa judicial va camino del sobreseimiento, al menos provisional, mientras no emerge algún dato nuevo.