Quitan la Risga a una vecina de Nigrán «por falta de interés en lograr un empleo»

La joven alega que llegó tarde a la entrevista porque tuvo que ir al baño de urgencia

.Concentración de protesta para denunciar la situaciçon de pobreza que viven algunas familias
Concentración de protesta para denunciar la situaciçon de pobreza que viven algunas familias

nigrán / la voz

La Xunta ha decidido retirarle la Renta de Inclusión Social de Galicia (Risga) a una vecina de Nigrán, J. T., principalmente porque «non amosou interese en acadar un emprego como peón forestal, no que tiña opcións de traballar, sen que as explicacións para o rexeitamento se consideren xustificadas». Por otro lado, la Consellería de Política Social alega que la afectada cambió de coche durante el período en el que se benefició de la Risga, lo que implica «a existencia de ingresos suficientes para o seu mantemento e seguros», ingresos que, según la Xunta, no tienen relación con la prestación social.

La versión de J.T., que se trasladó recientemente a vivir a Nigrán, es bien diferente. Culpa directamente a la asistente social del Concello y asegura que le ha hecho la vida imposible desde el principio. «Me llevó al psiquiatra, me estaba volviendo loca. Me veía humillada por esta señora. Aparecía continuamente en mi casa para ver si estaba, era un control absoluto», se lamenta la afectada, de 29 años.

Se encuentra actualmente terminando un módulo superior de gestión forestal. Por ello, la empleada municipal le ofreció entrar en el proceso de selección para un puesto de peón forestal. Ella aceptó y, tras pasar las primeras pruebas, tenía que acudir a una entrevista personal. Según su relato, llegó dos minutos tarde porque le entraron ganas de ir al baño, algo que le suele pasar cuando está nerviosa pues le han diagnosticado la enfermedad conocida como colon irritable. Asegura que le llevó los justificantes médicos a la asistenta social, pero que esta hizo oídos sordos.

Sobre su cambio de coche, alega que el suyo «se murió», y que no le quedó otra alternativa que comprar otro. Pero asegura que fue su hermana quien le prestó el dinero y que no es un vehículo nuevo, sino de segunda mano.

«Me dieron unos días para presentar la documentación referida al coche y que explicara lo del trabajo. Envié en forma y plazo un informe médico, el contrato de compra venta del coche, con fecha y un extracto de la cuenta de mi hermana con la misma fecha que el contrato del coche y les dio exactamente igual», dijo.

La vecina de Nigrán relata que su relación con la asistente social del Concello ha sido tumultuosa desde la primera toma de contacto, pero llegó a su punto culminante cuando la empleada municipal fue a casa de J.T. para comprobar donde vivía. La joven relata que tuvo que acompañar a su prima de ocho años a Santiago, pues la ingresaron de urgencia debido al empeoramiento de la leucemia que padece. Asegura que en esa semana que estuvo en Santiago, la asistente social fue todos los días a su casa, donde estaba su hermana, a preguntar por ella. «Cuando me reuní con ella a la semana siguiente, me dijo que le tenía que traer un informe médico del hospital de Santiago que confirmase que mi prima estuvo allí», recuerda la joven.

Según su versión, no es la única afectada por «las malas prácticas» de la empleada municipal. Asegura que incluso el alcalde de Nigrán es consciente de «las innumerables quejas que tiene esta señora a sus espaldas, mucha gente no se atreve a formalizarlas porque saben el peso que tienen las asistentes a la hora de que puedas recibir o no una ayuda».

La Oficina de Dereitos Sociais de Coia no ha dudado en ponerse de parte de la afectada, y acusa a la Xunta de opacidad a la hora de conceder las prestaciones sociales. «Xa sabemos que eles non probaron o desemprego, a precariedade... como único xeito para malvivir», defienden en un comunicado.

Tardó un año y medio en recibir el primer ingreso desde que lo solicitó 

La joven se mudó a Nigrán recientemente después de vivir en Vigo toda su vida. Encontró un piso más económico, pues asegura que en la ciudad olívica pagaba 350 euros de alquiler. «Y la Risga eran 399», recuerda. Según ella, el primer ingreso no llegó hasta pasado un año y medio desde que solicitó la prestación social.

Su situación familiar tampoco es la ideal. Asegura que su madre no puede hacer frente al pago de la hipoteca y que, tras separarse de su padre, este dejó muchas deudas de las que no se ha hecho cargo.

Su hermana, que supuestamente fue quien le prestó el dinero para comprar el nuevo coche, pese a que tiene un trabajo, sufre una minusvalía

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