La Agrupación de Electores de Redondela, de la discotasca al pacto de la Coca

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera REDONDELA / LA VOZ

REDONDELA

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La formación política transversal que nació al calor de un bar del casco antiguo de la villa, sigue siendo decisiva en sus 12 años de lucha

11 jun 2023 . Actualizado a las 12:14 h.

«Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo. Las risas que nos hicimos todos juntos. Ya no queda nadie de los de antes y los que hay han cambiado...», cantaban Celtas Cortos. Si se sustituye la cabaña situada en el valle de Benasque (Pirineos) por la Discotasaca Jamusino de la rúa Pai Crespo, la letra puede aplicarse a la trayectoria de la Agrupación de Electores de Redondela (AER). La formación política transversal nació al calor de un bar del casco antiguo de la villa frecuentado por jóvenes idealistas hartos de la política que se estaba haciendo en ese momento en Redondela.

Doce años después de sus comienzos, la Agrupación de Electores sigue siendo decisiva para tender puentes en la villa de los viaductos y está ultimando un pacto de gobierno con el PSOE en plenas fiestas de la Coca, que en Redondela son un sinónimo de concordia. Pero también, como en la fiesta, las espadas siguen en lo alto, para derrotar al dragón, que para los partidos de izquierda está representado por el PP de Javier Bas, ganador de las elecciones que lamenta no haber obtenido la mayoría absoluta necesaria para gobernar en solitario.

En su fundación, AER recogió el malestar de los redondelanos con las maneras de hacer política del regidor socialista Xaime Rei, que durante lustros fue el rey de la villa y hacía y deshacía. Pero se fue desgastando y surgió el movimiento de votos nulos para expresar su descontento con Rei. Hubo 1.454 votos nulos y 10.563 abstenciones en el año 2007.

Uno de los fundadores de AER, Jorge Varela, el carismático Chopi, aclara los inicios: «Yo no estuve en el movimiento de promover los votos nulos, pero en la discotasca (de la que era socio) nos reuníamos y estábamos hasta los huevos de la política fascista que había en el pueblo». «El alcalde Xaime Rei se pasó los votos nulos por el forro, así que compramos una impresora y comenzamos a imprimir folletos para dar a conocer AER y nuestro ideario».

La discotasca fue la sede del movimiento que en otros municipios desembocó en el primer Podemos, con un estilo asambleario y democrático para tomar decisiones. De aquellas tertulias con música, botellines de cerveza y cafés surgió la idea de fundar una agrupación de electores al margen de los partidos tradicionales. «Así que gastando apenas 500 euros nos presentamos a las elecciones». Las asambleas abiertas a todos los ciudadanos se celebraban, en la Casa da Xuventude, donde muchos tomaban la palabra. «No queríamos entrar en el Concello era un rollo reivindicativo pero... salimos elegidos y tuvimos que comprometernos», explica Chopi.

Así que Jorge Varela, que entonces tenía 26 años, con su cresta punki y sus camisetas con logotipos de grupos de rock cogió la escoba dispuesto a barrer la corrupción que había en el Concello y a no tragar con componendas. Dejaron que gobernase la lista más votadas, la de Bas, a pesar de que ellos eran de izquierdas. Junto a Chopi estuvieron desde el primer momento los otros fundadores de AER: Ricardo Figueroa, trabajador de la automoción; Bety Laíño, hostelera y Bernardo Campanero, alias Kampa, autónomo. De ellos solo queda Figueroa en la lista de AER. 

Ascenso y caída

Fiel a su democracia interna donde nadie podía perpetuarse en un cargo, Chopi dejó el paso en el Concello a Alfonso Blanco, Pochi. Chopi estuvo ocho años en el Ayuntamiento y hoy se dedica a faenar en la mar. Además ha recuperado la música. «En verano soy DJ en Brisa Marina. Hacemos muchos eventos. El próximo 22 de julio viene O'Funkillo»

Pochi dejó al portavocía a Ricardo Figueroa. Luego llegó Roberto Villar, Beretix, que había encabezado la lista de Esquerda Unida y que sigue ahora como concejal de AER. Villar se convirtió en concejal de Medio Ambiente, donde protagonizó duras batallas con otras fuerzas políticas, tanto con el PP como con el PSOE. Pero en la pasada legislatura la alcaldesa, Digna Rivas, le retiró las competencias tras la polémica por la limpieza de las playas.

El local que tenía AER en la planta baja del Consistorio era un continuo desfile de vecinos. Era una oficina muy visitada. Pero con las bajas y al tocar poder, la agrupación perdió visibilidad y dejó de ser el muro de las lamentaciones de los agraviados por el Concello.

La caída de votos fue notable tras el meteórico ascenso experimentado del 2011 (con 832 votos, el 5,15 % y un edil) al 2015 (con 2.837 votos, el 17,8 % y 4 ediles), absorbiendo a muchos electores del BNG que cayó a tercera fuerza. Luego en el 2019, la agrupación bajó a 2.154 escrutinios con el 13,4 % del electorado y 3 ediles. Las últimas municipales han supuesto un regreso a la representación del 2011 y apenas han conseguido 858 votos y un 5,52 % de total y un solo edil. Pero esos votos valen mucho ahora mismo.

«Al inicio había una frescura y un carisma que quizá se ha perdido», reconocen desde la agrupación actual. En estos años AER ha tenido la llave de la alcaldía y a pesar de la pérdida de votos sigue siendo decisiva y tiene más poder que nunca. Aspiran a ostentar la megaconcejalía de Infraestructuras y condicionar la alcaldía de Redondela. Si la socialista Digna Rivas no cumple, pagará 100.000 euros de multa