Una escolar con huesos de cristal, a clase a la pata coja en Tomiño

Su madre lucha hace dos años porque se ponga un ascensor


Tomiño

Uxía trabaja como cualquier compañera de su colegio, para poder disfrutar de su derecho y deber de recibir una educación de calidad. Su enfermedad, una osteogénesis imperfecta, conocida como la enfermedad de los huesos de cristal y que limita considerablemente su movilidad, no ha sido un impedimento para que ella consiga seguir el ritmo de sus amigos multiplicando esfuerzos. Ahora cursa quinto de Primaria en el CEIP Antonio Fernández de Tomiño, y no tiene queja alguna ni de profes ni de amigos. Ni ellos de ella. Pero la lucha de su madre aún no ha dado frutos.

Reclama desde hace dos años un ascensor en el centro para que la menor pueda acceder sin riesgos a la segunda planta del edificio. Pilar Domínguez Muñoz consiguió el curso pasado que la clase de Uxía se ubicase en el primer piso, pero hay asignaturas específicas que han de impartirse en el segundo piso. El ascensor no ha llegado aún al centro y, aunque a Uxía ya solo le queda un curso más para acabar la Primaria, su madre sigue decidida a conseguir que ningún otro estudiante tenga que depender de terceras personas e incrementar los riesgos para poder acudir a clase.

La situación de su hija ahora se ha complicado porque hasta el día 21 ha de usar silla de ruedas así que «son los propios profesores y compañeros los que la ayudan a subir las escaleras, porque ha de tenerlo en alto y en reposo por prescripción médica». Cualquier golpe o caída puede tener para ella unas consecuencias nefastas. Cualquier movimiento brusco que a un niño sano no le supone nada, a Uxía le puede representar una fractura y meses de inmovilización. Esta alumna de cuarto de primaria está diagnosticada además del síndrome de Wolf-Parkkinson-White, una dolencia cardíaca que afecta al 0,3 % de la población que le impide hacer esfuerzos. No debe agitarse para impedir que se le acelere el corazón pero ha de estar casi a diario subiendo y bajando escaleras porque las aulas de inglés, informática y música están en el segundo piso.

La Consellería de Educación manifestó hace ya un año que tanto la inspección como el equipo de orientación específico determinaron que la niña cuenta «co equipamento e a atención necesaria cos recursos cos que conta o centro actualmente». A mayores no parece viable dadas las características del colegio porque no habría espacio donde poder ubicarlo. No obstante, la madre de Uxía insiste en que se haga la obra, puesto que la considera necesaria y cree que todos colegios públicos de Galicia deberían contar con unos accesos adaptados para que todos los usuarios los puedan utilizar con independencia de su condición física.

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